lunes, 30 de septiembre de 2019

Noticias falsas, desinformación y confusión ante el advenimiento de la recesión global

Los medios de comunicación, las instituciones multilaterales, gobiernos de diversos países y las empresas más importantes del mundo tienen, evidentemente, un grado de responsabilidad al momento de divulgar el contenido de sus comunicados, noticias, o resoluciones por medio de los canales de los cuales disponen para tales efectos; más aún cuando se trata de temas que pueden llegar a afectar el bienestar de millones de seres humanos.
Los argumentos relacionados con la posible aparición de una recesión económica global que podría convertirse en una depresión económica global ha sido tratado con mucha prudencia y reserva por parte de organismos, gobiernos y empresas directamente involucradas. Sin embargo, existen razones para pensar que la manera en la que éstos entes están manejando y divulgando el tema no es solo inapropiado sino también perjudicial. Las entidades con mayor poder comunicacional del mundo en tópicos vinculados a la macro-economía y la economía global, en un celo excesivo por evitar convertirse en un propagador de falsas alarmas, se niegan a reconocer de forma explícita las muy altas posibilidades de que la economía global presente recesión, y, de esta manera, impiden que se inicie la discusión acerca de los mecanismos que permitirían protegernos de ello o, en el peor de los casos, minimizar la magnitud de los daños que llegue a causar.
Ir a: Misinformation and the Currency of Democratic Citizenship - James H. Kuklinski; Paul J. Quirk; Jennifer Jerit; David Schwieder; Robert F. Rich - The Journal of Politics, Vol. 62, No. 3. (Aug., 2000), pp. 790-816
Los organismos multilaterales, las empresas calificadoras de riesgo y los departamentos de investigación económica de las empresas más importantes del mundo, por señalar algunas de las entidades que manejan el tema con la seriedad que merece el caso, poseen todas las herramientas para estudiar estos fenómenos con la amplitud y profundidad que se requiera, pero, sus dictámenes y pronunciamientos tienen carácter reactivo, no pro-activo; y no puede ser de otra manera ya que muchas decisiones importantes son tomadas por los más influyentes agentes económicos globales a partir del contenido de estos informes. Este hecho, propio del proceso actual de comunicación global y de divulgación de contenido, sumado a los ya conocidos intereses políticos de varios gobiernos nacionales por impedir que algunos asuntos de relevancia se difundan de forma masiva en determinados momentos; traerá como consecuencia que la gran mayoría de las personas que necesitan estar informadas se enteren de la llegada de la recesión global meses después de que dicha anormalidad forme parte de nuestra vida cotidiana.
Las proyecciones de crecimiento económico de los más importantes organismos multilaterales no recogen los efectos de la guerra comercial debido a que los mismos se materializarán en el largo plazo. Estos se limitan a pronosticar leves des-aceleraciones en las tasas de crecimiento globales pero, en cambio, sus funcionarios, ante evidente presión de la prensa, declaran, por ejemplo, que la guerra comercial solo contraerá el comercio global en dos por ciento.. Es imposible que ocurra simultáneamente en la economía global dos fenómenos que por su naturaleza son antagónicos. Afirmar que el crecimiento económico global puede darse en medio de una contracción del comercio global es desconocer la existencia de la economía global, es proponer que las economías nacionales poseen una capacidad inherente de crecimiento económico a espaldas del resto del mundo; es el principio del aislacionismo económico en su forma más cruda y pura; es mera divulgación de principios, no es divulgación de realidades.
Por otro lado, otro funcionario de otro organismo multilateral, también acosado por la prensa, hace un llamado a los inversionistas para que ejecuten mas proyectos de inversión porque, de lo contrario, no se podrán mantener las proyecciones de crecimiento pautadas por la institución que representa. ¿Existe acaso una señal de pánico y confusión más clara y nítida que ésta?.
Si esto les parece poco, tenemos también un organismo multilateral muy prestigioso pero con poca popularidad, es decir, no es muy solicitado por los medios informativos que reconoce por vía explicita que habrá una contracción del producto global en un 2%, pero que, al mismo tiempo, muestra a China con una elevada tasa de crecimiento económico; de hecho, señala, que solo habrá unos pocos países con contracción económica, países que tienen poco peso en el producto global. Lo cierto es que la recesión económica global se iniciará con la recesión económica china. Si China no cae en crisis, el mundo no caerá en crisis.
Evidentemente, la confusión que pareciese reinar en las fuentes de información vinculadas a la guerra comercial y a una posible recesión global se transmite a los medios de comunicación. La palabra "recesión" no es utilizada por casi ningún medio informativo; en lugar de ello se sustituye por el vocablo "des-aceleración económica", el cual tiene un significado radicalmente diferente. En todo caso, junto al uso inapropiado de términos, la redacción de los artículos y el contenido de los materiales audiovisuales enfatizan la idea de que la guerra comercial solo desacelerará el crecimiento económico global sin provocar ninguna consecuencia sobre la economía norteamericana. En especial, aquellos materiales que citan como fuente a "varias agencias noticiosas" muestran un altísimo nivel de incoherencia en su contenido.
Por otra parte, creemos que la situación actual y las perspectivas que tiene ante sí la economía global requiere que las empresas calificadoras de riesgo y los departamentos de investigación económica de las más grandes corporaciones globales cuenten con una mayor actividad comunicacional. Los agentes económicos globales, más que los Estados Nacionales, son quienes toman las decisiones más importantes en esta materia y necesitan, por tanto, un sistema de señales coherente y nítido que les permita llevar a cabo acciones acertadas para poder solventar de la mejor manera los inconvenientes que depara el porvenir; la desinformación y la confusión no solo lleva a la quiebra a muchas empresas, también desestabiliza economías, grandes y pequeñas. Es necesario que los organismos competentes emitan pronósticos de perspectivas de crecimiento económico global consistentes y creíbles.
En este momento, un pronóstico de crecimiento económico global razonablemente acertado y basado en términos de probabilidad de ocurrencia, sería el siguiente:
  • Pronóstico hasta finales del 2020, es decir, sin considerar el proceso electoral norteamericano
    • Recesión económica global: 40%
    • Des-aceleración económica global: 60%
    • Depresión económica global: 0%
    • Efectos negativos sobre la economía norteamericana: 0%
  • Pronóstico para después del 2020, es decir, considerando el resultado del proceso electoral norteamericano
    • Con triunfo republicano
      • Recesión económica global: 50%
      • Des-aceleración económica global: 20%
      • Depresión económica global: 30%
      • Efectos negativos sobre la economía norteamericana
        • En materia de precios: 80% de posibilidades de que ocurran eventos en el 2023
        • En materia de producto: 30% de posibilidades de que ocurran eventos en el 2027
    • Con triunfo demócrata
      • Recesión económica global: 40%
      • Des-aceleración económica global: 40%
      • Depresión económica global: 20%
      • Efectos negativos sobre la economía norteamericana
        • En materia de precios: 60% de posibilidades de que ocurran eventos en el 2023
        • En materia de producto: 20% de posibilidades de que ocurran eventos en el 2027
Como vemos, el proceso de corrección del déficit comercial norteamericano tendrá serias consecuencias sobre la economía global e incluso podría tener efectos negativos sobre la misma economía estadounidense.
Pero, ¿si las medidas de incremento arancelario las está aplicando la Administración Trump desde el año 2017, porque hay que esperar hasta el año 2020 o 2021 para corroborar que ellas generarán una recesión económica global?.

Aquí hemos propuesto que el canal de transmisión de una posible recesión económica global es la economía china; lo que en ella suceda determinará si el mundo entra o no en recesión. En estos momentos, el producto interno chino depende fundamentalmente del componente de inversión; es ése el eje del espectacular crecimiento de la economía china ya que al comportamiento de esta variable está subordinado la conducta del consumo y del gasto público. Sin embargo, este volumen de inversión no es autónomo sino que depende de la capacidad de la economía china de vender sus productos en Estados Unidos.
China Investment March 2019
Efectivamente, la guerra comercial desincentiva la ejecución de proyectos de inversión en territorio chino por medio de la disminución del número de proyectos iniciados en ese país desde el año 2017. Creemos que en el año 2020 o 2021 habrán finalizado los proyectos de inversión en curso o se habrán paralizado aquellos proyectos de inversión que pasan a ser inviables por la aparición de la guerra comercial. Es decir, el tamaño presupuestario y la cantidad de nuevos proyectos de inversión será, en esos años, infinitamente inferior al volumen que usualmente maneja la economía de eso país; esto significa una contracción de la inversión en ejecución que impactará negativamente al consumo y al gasto gubernamental para traducirse en una contracción del producto chino durante varios trimestres de manera consecutiva para que así aparezca en ese país la recesión económica.
Is China investing too much in infrastructure?
La recesión económica china se estaría convirtiendo en recesión económica global, no tanto por la disminución de las órdenes de compra del país asiático a sus socios comerciales en el resto del mundo, sino, fundamentalmente, a la abrupta paralización de los proyectos de inversión que también se ejecutan en estos países ante la aparición de la recesión económica en el país asiático.

Todos estos proyectos de inversión parecen estar apalancados por entidades financieras globales, por lo que una crisis financiera global podría ser el trampolín que lleve al planeta desde una recesión global hacia una depresión global.
Creemos que aún hay tiempo para estudiar el problema con el rigor necesario e idear mecanismos que atenúen las consecuencias desagradables de tales eventualidades. Pero, en todo caso, los hitos de este fenómeno ya están siendo abordados en estas páginas para su consideración al momento de llevarse a cabo posteriores investigaciones.




viernes, 20 de septiembre de 2019

Guerra comercial sin Trump y con subsidios a empresas

El próximo año habrá elecciones presidenciales en Estados Unidos y los primeros estudios señalan que el próximo presidente de ese país pertenecerá al Partido Demócrata. Aún es demasiado temprano como para creer que ese será el resultado definitivo, sin embargo, será muy útil realizar un ejercicio que evalúe las implicaciones que podría acarrear este resultado sobre el comportamiento del comercio exterior norteamericanos y sobre la guerra comercial.
Cuando Trump fue declarado vencedor en el anterior proceso electoral, los medios de comunicación transmitieron un sentimiento de pánico y temor que llenó de miedo a todos aquellos que frecuentemente abordan los temas políticos. En realidad, Trump refleja la preocupación de los norteamericanos acerca de muchos fenómenos que vienen ocurriendo en Estados Unidos y que otros candidatos no supieron abordar apropiadamente.
Trump llegó a la Casa Blanca para sentar nuevas directrices en la agenda presidencial, no solo de su gobierno sino también para las sucesivas administraciones. De ahora en adelante, los tópicos relacionados con el déficit comercial norteamericano serán objeto de atención de los próximos presidentes de esa nación para los efectos de tomar las decisiones que correspondan hasta tanto se reduzca de manera sustancial el tamaño del mismo. No hacerlo significa perder valioso capital político y darle la oportunidad a los oponentes de lograr desplazarlos del poder.
Por otro lado, Trump levanta un hito en materia de política exterior estadounidense : China representa un peligro para los intereses de Estados Unidos. De tal manera que, a partir de entonces, las decisiones que tomen tanto el poder ejecutivo como el legislativo de ese país y que estén vinculadas con las relaciones con China serán revisadas minuciosamente con el fin de no permitir que el país asiático incremente su influencia en la economía norteamericana.
Como sabemos, los demócratas centran su atención en temas sociales, derechos humanos, distribución de la riqueza, etc; mientras que desatienden de manera a veces descarada los puntos relacionados con el crecimiento económico y la generación de riqueza. Sin embargo, luego de la Administración Reagan ocurrió un proceso de renovación ideológica en el Partido Demócrata que, si bien no abandona sus principios fundamentales, otorga mucha mayor importancia a los eventos económicos y entiende, además, que, en ocasiones, es necesaria la intervención militar en otros países.
Bajo una administración demócrata, la guerra comercial pasa a un segundo plano y cobran importancia los proyectos políticos que intentan la aprobación de leyes que lleven a incrementar los impuestos a las más grandes fortunas. Sin embargo, ello no significa que sean eliminados los incrementos arancelarios adoptados durante la Administración Trump ni que cese el empeño por reducir el déficit comercial.
La linea ideológica del Partido Demócrata necesita definir con claridad como enfrentar el problema del déficit comercial. Este es un proceso que debe estar ocurriendo en este momento y que se llevaría todo el 2019 y parte del 2020. Es necesario que el candidato presidencial demócrata muestre líneas precisas acerca de como enfrentar el problema del comercio exterior norteamericano a partir del enfoque de dicho partido. Aunque es probable que dicho candidato se presente a la contienda mostrando solo lineas generales para luego establecer las normas específicas en los dos primeros años de gobierno e implantar medidas en los dos últimos años a que resten a dicha administración.
El Partido Demócrata, hasta donde tengo conocimiento, no ha emitido pronunciamiento alguno acerca de lo ocurre con respecto al déficit comercial norteamericano, no le ha otorgado la importancia que corresponde y, peor aún, no ha asumido posición ante una realidad que podría amenazar el bienestar de los norteamericanos. Efectivamente, los demócratas ni siquiera han intentado desvincular la idea introducida por los republicanos en cuanto a que el bienestar de los estadounidenses depende de la magnitud del déficit comercial. Es evidente que la obsesión demócrata por incrementar la tasa impositiva a las fortunas gigantescas ha impedido que el partido nos muestre la ideología que permitirá enfrentar los problemas de hoy en día.
Ir a:The Democrats’ Yawning Silence on Trade - ERIK LOOMIS - Boston Review
Es por ello que los actores económicos de Estados Unidos y del mundo deben esperar a que los demócratas estudien y comprendan el fenómeno del déficit comercial para lograr plantear escenarios que nos permitan vaticinar los sucesos más importantes en materia de comercio internacional que podrían estar ocurriendo durante los próximos años.

A pesar del rezago ideológico que nos muestra el Partido Demócrata tenemos que notar que su influencia política es notoria y que sus seguidores son líderes en materia de derechos humanos, desigualdad y exclusión; pero que su eterna crítica al capitalismo le quita espacio a la producción de ideas útiles para abordar los problemas de hoy en día.
Para el momento en el cual el Partido Demócrata obtenga un hipotético triunfo en las próximas elecciones presidenciales , China ya estará en recesión o se encontrará muy cerca de estarlo, mientras que el resto del mundo verá como las expectativas negativas llevan al foso el valor de las más importantes variables económicas. Creemos que, bajo estas circunstancias , la administración demócrata divulgará reiteradamente que no habrá más incrementos arancelarios. Sin embargo, llevará a cabo las acciones necesarias para concertar los acuerdos políticos que permitan reducir la sobre-valoración del dólar sin afectar el funcionamiento del sistema financiero. Ello significa que continuará incrementándose la dificultad de China para exportar a Estados Unidos. Es decir, el peligro de que ocurra una depresión económica global no desaparecerá con la salida de Trump de la Casa Blanca.
Es por ello que, en atención a lo mencionado hasta ahora, podemos afirmar que el proceso electoral norteamericanos no ejercerá influencia sobre la guerra comercial; ésta continuará independientemente de quien sea el próximo presidente de Estados Unidos. Por tanto, solo cabe esperar un cambio en el mecanismo de corrección del déficit comercial, en donde la aplicación de incrementos arancelarios sea sustituido por una paulatina reducción de la sobre-valoración del dólar.
Entonces, si existen muy altas posibilidades de que la guerra comercial continúe durante los próximos años, tendremos que las posibilidades de que ocurra una depresión económica global siguen siendo significativas. Aquí planteamos que la amenaza de depresión económica global será combatida por un grupo de países por medio de la aplicación de subsidios a las empresas; de esta manera la debacle económica mundial solo llegaría a ser recesión económica global, pero nunca una depresión económica global.

Los subsidios a las empresas son herramientas de incentivo económico de carácter bastante heterodoxo y que ha sido aplicado con anterioridad en varias naciones bajo contextos radicalmente diferentes.

Esta herramienta emerge como una alternativa factible dado que la economía que necesita enfrentar con urgencia los efectos de la guerra comercial , es decir, China, carece de mecanismos, herramientas e instituciones que le permitan afrontar adecuadamente tal eventualidad.
Efectivamente, las políticas fiscales y monetarias del país asiático carecen de autonomía y de efectividad; simplemente reaccionan ante lo que suceda con la política comercial, por lo tanto, no pueden utilizarse para combatir eventos propios de una política comercial desfavorable.
Por otro lado, no creemos que estén dadas las condiciones políticas necesarias para que los organismos multilaterales brinden ayuda económica a China ya que los estatutos de estos organismos no se amoldaran a las exigencias y condiciones que querrá imponer la nomenclatura china. Si bien es cierto que estos organismos desempeñaron un rol de primer orden durante la crisis asiática de finales de los 90, pensamos que las condiciones que imperan hoy en día son distintas.
Finalmente, será la depreciación de la moneda la herramienta preferida por los gobernantes de las diversas naciones para enfrentar las consecuencias de la guerra comercial. Sin embargo, éste será un mecanismo carente de efectividad o, en el mejor de los casos, un mero atenuante de los problemas que se presenten.
Creemos que será el otorgamiento de subsidios a las empresas el instrumento que evitará el cierre masivo de compañías y que adoptarán varias naciones como consecuencia de la guerra comercial. Evidentemente, no todas los países están en la facultad de implementar un mecanismo de distribución de subsidios a empresas, ni todas las compañías están en condiciones de recibirlas. Es decir, dado que China es el eje a partir del cual se iniciará la hipotética depresión económica global es absolutamente indispensable que ella instale dicho mecanismo de otorgamiento de subsidios a empresas, más aún cuando cuenta con abundantes recursos financieros para tal efecto. Para ello hay que tener en consideración que la distribución de estos subsidios no puede ser masiva sino selectiva; en donde uno de los criterios de selección más importantes deberá ser el tamaño del volumen de importaciones que realiza anualmente cada empresa. Este criterio crea un sesgo que perjudica a las compañías que atienden el mercado interno, por lo que requeriría implementar algún mecanismo compensatorio que anule dicho sesgo.
international reserves countries
Otras naciones, al igual que China, no estarán adecuadamente preparadas para enfrentar apropiadamente la guerra comercial por lo que podrían estar adoptando medidas similares al otorgamiento de subsidios a empresas a fin de frenar la propagación de los efectos negativos de la guerra comercial. Sin embargo, el principal foco de propagación de la recesión mundial o la depresión mundial será China. Es decir, las medidas adoptadas por los países que poseen fuertes vínculos comerciales con China no servirán de nada si China decide no aplicar subsidios a sus compañías para detener el hipotético cierre masivo de empresas.
En todo caso, el primer choque que recibirán las naciones como consecuencia de la guerra comercial, independientemente de su grado de vinculación con China, será: depreciación de la moneda, contracción del producto tanto por vía de una menor demanda agregada como una menor oferta agregada; inflación, específicamente una inflación de costos; contracción de los ingresos fiscales y del gasto fiscal; reducción de las fuentes de financiamiento fiscal; reducción del consumo interno; desempleo. Este es un proceso de ajuste que implica la destrucción de una parte de las cadenas de producción global debido a que las mismas ya dejan de ser útiles. Bajo este contexto, se requiere replantear los esquemas de producción globales a partir de nuevas ideas y nuevos principios. Hasta tanto no aparezca este nuevo esquema de producción global, la mayoría de las economías del planeta podrían quedar sumergidas en una suerte de estancamiento perenne, de no crecimiento económico, de mera supervivencia.

martes, 10 de septiembre de 2019

Depresión Económica Global y Guerra Comercial

Uno de los principios sobre el cual se fundamenta el comportamiento de los agentes económicos en una economía capitalista consiste en la búsqueda de beneficios económicos, específicamente, la maximización de las ganancias. Por ejemplo, si la realización de varia actividades le reportan beneficios a un empresario, éste solo deberá llevar a cabo aquella actividad o combinación de actividades que le otorguen el nivel más elevado de lucro; por supuesto, siempre que estas actividades sean legales. Así mismo, si las tareas a las que se dedica arrojan pérdidas o no ofrecen un volumen de ganancias que se pueda considerar satisfactorio, entonces el agente económico es libre de abandonar el negocio, si lo considera conveniente.

Es a través de este mecanismo como la sociedad asigna los recursos económicos de los cuales dispone para satisfacer sus necesidades; cualquier otra conducta solo implica derroche e insatisfacción. Es decir, el principio de maximización de beneficios es el que va a permitir que la sociedad alcance los más elevados niveles de satisfacción posibles, dados los recursos que estén a su alcance. Esto significa que, si los agentes económicos deciden ignorar el principio de maximización de beneficios, entonces la sociedad en su conjunto padecería de los rigores de la escasez. Si bien en todas las sociedades capitalistas existe pobreza, la omisión del principio de maximización de beneficios solo crearía más pobreza.

Sin embargo, ante el escenario que se le avecina a la mayoría de las economías del planeta, el principio de maximización de ganancias pudiese no tener mucho sentido. Efectivamente, podemos predecir, con un pequeño margen de error, que un gran número de empresas de diverso tamaño presentes en el orbe verán reducir en magnitud significativa sus beneficios; mientras que otro gran número de empresas dejarán de percibir ganancias y comenzarán a arrojar pérdidas económicas. En este contexto, hablar de maximización de ganancias o minimización de pérdidas solo puede considerarse como un absurdo económico ya que una drástica reducción en las utilidades implica la posibilidad de que en los próximos periodos la empresa arroje pérdidas económicas y deba cerrar; mientras que, una estrategia de minimización de pérdidas no arrojará resultado alguno ya que en cualquier caso los propietarios de la compañía estarán solicitando la liquidación de la empresa. Entonces, si dentro de algunos meses, el criterio de maximización de beneficios dejará de tener sentido, ¿cual será el criterio deben aplicar directivos y gerentes para tomar las mejores decisiones?

Evidentemente, cuando una empresa comienza a arrojar pérdidas o existen perspectivas de que ello ocurrirá pronto, una de las mejores opciones que tienen directivos y propietarios de dicha compañía consiste en liquidar la misma, esto es, cerrar la empresa. De esta manera, los directivos retoman el capital invertido y lo destinan a otra actividad productiva que, por supuesto, sea rentable.

Es así como en un escenario como el que encontraremos dentro de algunos meses, tal como una recesión global, cabe esperar que miles de empresas en todo el planeta cierren sus puertas de manera definitiva para así convertir la recesión global en depresión global. Las autoridades gubernamentales de los distintos países no pueden permitir eso.

Efectivamente, la estrategia que tiene mayores posibilidades de ser adoptada por los diversos gobernantes del planeta es la de evitar el cierre masivo de empresas, no para evadir la recesión global sino para impedir la llegada de la depresión global, dado que, como hemos dicho anteriormente, es imposible impedir que aparezca la recesión global.
La empresa es el eje productivo de toda economía capitalista; es la institución representativa del capitalismo. De tal manera que, un fenómeno como el cierre masivo de empresas a nivel global no solo significa una drástica reducción en la cantidad de bienes y servicios destinados a satisfacer las necesidades de la sociedad sino también, posiblemente, el fin del sistema de producción capitalista. De allí que, con absoluta seguridad, podremos afirmar que la mayoría de las economías tomarán sus posiciones no para evadir la recesión global sino para impedir que ocurra el cierre masivo de empresas.

En condiciones normales, es decir, bajo una situación en la cual la economía global está creciendo, si se obtienen pérdidas económicas, los directivos deberán decidir cerrar la empresa y dirigir los recursos productivos a otro sector económico o incluso a otro país en donde se pueda continuar con la actividad productiva, pero ahora bajo mejores perspectivas. Otra alternativa consiste en asumir pérdidas durante cierto número de períodos económicos ya que los directivos pueden considerar la situación de pérdidas como pasajera, como transitoria.
Por otro lado, en condiciones excepcionales, tal como aquella en la cual se prevé que el crecimiento global tenga carácter negativo, los empresarios se ven motivados a liquidar la compañía al momento en el cual ésta inicie su ciclo de pérdidas para lograr proteger su capital, pero sin contar con alternativas dado que no existen sectores productivos o países que posean perspectivas de crecimiento. De tal manera que, una hipotética situación de cierre masivo global de empresas causado por la guerra comercial significa el retiro de inmensas cantidades de recursos económicos de los ciclos de producción globales y su conversión inmediata en activos no productivos valiosos a fin de mantener el valor de dicha riqueza hasta tanto sea factible, nuevamente, la ejecución de proyectos de inversión.
En una publicación anterior se reseñó que la recesión china debería consistir en tres períodos de contracción económica que muestren la siguiente secuencia: -1%, -3% y -5%; seguido de una situación de estancamiento generalizado. Mientras que, las empresas de todo el mundo, excepto las norteamericanas, deberían enfrentarse a un "peor escenario posible" que consistirá en cinco periodos consecutivos de reducción en las ventas en el siguiente orden: -10%, -10%, -10%, -5%, -5%; para culminar también en una situación de largo estancamiento. Por otra parte, para el escenario de depresión global, China debería mostrar hasta 10 años de contracciones económicas sucesivas, entretanto, la economía global, bajo el mismo panorama de depresión global, tendrá que confrontar, aproximadamente, 15 años sucesivos de contracciones económicas. ¿Cual empresario, antes estos pronósticos, puede tomar decisiones acertadas siguiendo el principio de maximización de beneficios?.¿Como China puede arrastrar al mundo a una depresión económica global de magnitudes impresionantes?
La historia reciente nos muestra el crecimiento económico espectacular que experimentó China desde la década de los 80. Este crecimiento llevó, en menos de medio siglo, a uno de los países más pobres del planeta, con una población que poseía graves problemas de nutrición y educación, a convertirse en la segunda economía del mundo y con un camino transitado en materia de desarrollo tecnológico. Sin duda, impresionante. Sin embargo, a veces los postulados que esgrimen los miembros de los círculos sociales elitistas y oligarcas pueden ser útiles: mantente alejado de los nuevos ricos y de las riquezas rápidas.
El crecimiento económico de China, al igual que el resto de las economías asiáticas, se basó en la exportación, específicamente, en la exportación de productos a Estados Unidos. Vender en el mercado más lucrativo del mundo y producir en la nación con el costo mas bajo del planeta solo puede resultar en una cosa: ganancias abundantes y rápidas. Estas ganancias fueron absorbidas o apropiadas por factores políticos chinos quienes luchaban para que se incrementase cada vez más las exportaciones hacia Estados Unidos a fin de que sus fortunas personales creciesen sin límite alguno, considerando que en China la magnitud de la corrupción se considera elevada y es uno de los países donde la riqueza se distribuye con gran desigualdad.
Efectivamente, las colosales ganancias que percibió la economía china en las últimas décadas no fueron utilizadas para fortalecer la economía interna de ese país ni para crear instituciones que desplacen definitivamente el legado feudal, ocultado reiteradamente por la praxis política comunista, no, ese dinero se destinó a crear un entramado legal y político, nacional e internacional, que protege al sistema de corrupción chino en su tarea de capturar las rentas provenientes de la exportación a USA.
Ir a: Corporate China hit by worst earnings on record in 2018, as trade war bites - South China Morning Post - Laura He
Evidentemente, la economía interna china creció de manera tan violenta como el crecimiento de las exportaciones a Estados Unidos; este incremento en el tamaño de la economía interna del país asiático conlleva el crecimiento de las ciudades, el aumento de la cantidad de vías de comunicación, el incremento en la cantidad de servicios de salud y educación recibidos por la población, en fin, significa una mejora indudable en el bienestar del ciudadano chino promedio, a pesar de percibir salarios extremadamente bajos y de padecer de una excesivamente injusta distribución de la riqueza.
Es decir, el trabajo de los líderes políticos chino, ante las magnitudes colosales de ganancias obtenidas, consistía en crear mecanismos que elevasen el consumo interno chino aún más a fin de que sirviese de sostén a la demanda agregada en caso de una posible declinación de las exportaciones. La aparición de una nueva clase media en China, abundante, fuerte y consumista, como la clase media europea o norteamericana  que, al mismo tiempo, demande gran cantidad de productos chinos, hubiese protegido a la nación asiática de los avatares vinculados a las exportaciones a Estados Unidos. De la misma manera, una profunda re-estructuración del  gasto público chino, acompañado de una multiplicación sustancial en su escala, hubiesen brindado los escudos necesarios para proteger a la sociedad china de eventualidades externas  y habría puesto a disposición de las autoridades gubernamentales asiáticas de las herramientas necesarias para llevar a cabo políticas de estabilización macroeconómicas chinas. Efectivamente, el gobierno chino está completamente indefenso frente a los eventos asociados a la guerra comercial debido a que carece de los medios para implementar alguna política económica.
La tarea de incrementar y reestructurar el consumo interno y el gasto público chino es una actividad mucho más compleja que la labor de exportar bienes a Estados Unidos debido a que la primera requiere el diseño, creación y puesta en funcionamiento de instituciones que atiendan estos fines, tal como sucede en Occidente. Sin embargo, ante la extrema dependencia de China de las exportaciones hacia Norteamérica, es obvio que no solo será una tarea ineludible sino también urgente. ¿Porque las autoridades gubernamentales chinas se negaron a dar ese paso?.

En primer lugar, habría que mencionar el sistema de corrupción chino. Incrementar el consumo interno efectivo y el gasto público efectivo aún más, mermaría las rentas recibidas por los corruptos.

Luego, más consumo interno y gasto público, significa la consolidación de una poderosa clase media y de una burocracia profesional, las cuales, por su naturaleza, aman la democracia y desprecian profundamente los sistemas políticos autoritarios.
Finalmente, el crecimiento del consumo interno y el gasto público implican que China se convierta en una nación "Occidental". En cierta forma, significa asumir como propios los valores de Occidente y dejar en segundo plano una cultura que no solo es autóctona sino también milenaria.

Es así como, ante la vulnerabilidad manifiesta de China ante la guerra comercial, las autoridades de ese país deberían avocarse a crear mecanismos e instituciones que otorguen subsidios masivos a las empresas chinas para evitar que éstas cierren sus puertas; de esta manera se permite que China y el mundo entren en recesión global pero se impide que tanto China como el mundo lleguen a los extremos indeseables asociados a una depresión económica global.