Es a través de este mecanismo como la sociedad asigna los recursos económicos de los cuales dispone para satisfacer sus necesidades; cualquier otra conducta solo implica derroche e insatisfacción. Es decir, el principio de maximización de beneficios es el que va a permitir que la sociedad alcance los más elevados niveles de satisfacción posibles, dados los recursos que estén a su alcance. Esto significa que, si los agentes económicos deciden ignorar el principio de maximización de beneficios, entonces la sociedad en su conjunto padecería de los rigores de la escasez. Si bien en todas las sociedades capitalistas existe pobreza, la omisión del principio de maximización de beneficios solo crearía más pobreza.
Sin embargo, ante el escenario que se le avecina a la mayoría de las economías del planeta, el principio de maximización de ganancias pudiese no tener mucho sentido. Efectivamente, podemos predecir, con un pequeño margen de error, que un gran número de empresas de diverso tamaño presentes en el orbe verán reducir en magnitud significativa sus beneficios; mientras que otro gran número de empresas dejarán de percibir ganancias y comenzarán a arrojar pérdidas económicas. En este contexto, hablar de maximización de ganancias o minimización de pérdidas solo puede considerarse como un absurdo económico ya que una drástica reducción en las utilidades implica la posibilidad de que en los próximos periodos la empresa arroje pérdidas económicas y deba cerrar; mientras que, una estrategia de minimización de pérdidas no arrojará resultado alguno ya que en cualquier caso los propietarios de la compañía estarán solicitando la liquidación de la empresa. Entonces, si dentro de algunos meses, el criterio de maximización de beneficios dejará de tener sentido, ¿cual será el criterio deben aplicar directivos y gerentes para tomar las mejores decisiones?
Evidentemente, cuando una empresa comienza a arrojar pérdidas o existen perspectivas de que ello ocurrirá pronto, una de las mejores opciones que tienen directivos y propietarios de dicha compañía consiste en liquidar la misma, esto es, cerrar la empresa. De esta manera, los directivos retoman el capital invertido y lo destinan a otra actividad productiva que, por supuesto, sea rentable.
Es así como en un escenario como el que encontraremos dentro de algunos meses, tal como una recesión global, cabe esperar que miles de empresas en todo el planeta cierren sus puertas de manera definitiva para así convertir la recesión global en depresión global. Las autoridades gubernamentales de los distintos países no pueden permitir eso.
Efectivamente, la estrategia que tiene mayores posibilidades de ser adoptada por los diversos gobernantes del planeta es la de evitar el cierre masivo de empresas, no para evadir la recesión global sino para impedir la llegada de la depresión global, dado que, como hemos dicho anteriormente, es imposible impedir que aparezca la recesión global.
La empresa es el eje productivo de toda economía capitalista; es la institución representativa del capitalismo. De tal manera que, un fenómeno como el cierre masivo de empresas a nivel global no solo significa una drástica reducción en la cantidad de bienes y servicios destinados a satisfacer las necesidades de la sociedad sino también, posiblemente, el fin del sistema de producción capitalista. De allí que, con absoluta seguridad, podremos afirmar que la mayoría de las economías tomarán sus posiciones no para evadir la recesión global sino para impedir que ocurra el cierre masivo de empresas.
En condiciones normales, es decir, bajo una situación en la cual la economía global está creciendo, si se obtienen pérdidas económicas, los directivos deberán decidir cerrar la empresa y dirigir los recursos productivos a otro sector económico o incluso a otro país en donde se pueda continuar con la actividad productiva, pero ahora bajo mejores perspectivas. Otra alternativa consiste en asumir pérdidas durante cierto número de períodos económicos ya que los directivos pueden considerar la situación de pérdidas como pasajera, como transitoria.
En una publicación anterior se reseñó que la recesión china debería consistir en tres períodos de contracción económica que muestren la siguiente secuencia: -1%, -3% y -5%; seguido de una situación de estancamiento generalizado. Mientras que, las empresas de todo el mundo, excepto las norteamericanas, deberían enfrentarse a un "peor escenario posible" que consistirá en cinco periodos consecutivos de reducción en las ventas en el siguiente orden: -10%, -10%, -10%, -5%, -5%; para culminar también en una situación de largo estancamiento. Por otra parte, para el escenario de depresión global, China debería mostrar hasta 10 años de contracciones económicas sucesivas, entretanto, la economía global, bajo el mismo panorama de depresión global, tendrá que confrontar, aproximadamente, 15 años sucesivos de contracciones económicas. ¿Cual empresario, antes estos pronósticos, puede tomar decisiones acertadas siguiendo el principio de maximización de beneficios?.¿Como China puede arrastrar al mundo a una depresión económica global de magnitudes impresionantes?
La historia reciente nos muestra el crecimiento económico espectacular que experimentó China desde la década de los 80. Este crecimiento llevó, en menos de medio siglo, a uno de los países más pobres del planeta, con una población que poseía graves problemas de nutrición y educación, a convertirse en la segunda economía del mundo y con un camino transitado en materia de desarrollo tecnológico. Sin duda, impresionante. Sin embargo, a veces los postulados que esgrimen los miembros de los círculos sociales elitistas y oligarcas pueden ser útiles: mantente alejado de los nuevos ricos y de las riquezas rápidas.
El crecimiento económico de China, al igual que el resto de las economías asiáticas, se basó en la exportación, específicamente, en la exportación de productos a Estados Unidos. Vender en el mercado más lucrativo del mundo y producir en la nación con el costo mas bajo del planeta solo puede resultar en una cosa: ganancias abundantes y rápidas. Estas ganancias fueron absorbidas o apropiadas por factores políticos chinos quienes luchaban para que se incrementase cada vez más las exportaciones hacia Estados Unidos a fin de que sus fortunas personales creciesen sin límite alguno, considerando que en China la magnitud de la corrupción se considera elevada y es uno de los países donde la riqueza se distribuye con gran desigualdad.
Efectivamente, las colosales ganancias que percibió la economía china en las últimas décadas no fueron utilizadas para fortalecer la economía interna de ese país ni para crear instituciones que desplacen definitivamente el legado feudal, ocultado reiteradamente por la praxis política comunista, no, ese dinero se destinó a crear un entramado legal y político, nacional e internacional, que protege al sistema de corrupción chino en su tarea de capturar las rentas provenientes de la exportación a USA.
Ir a: Corporate China hit by worst earnings on record in 2018, as trade war bites - South China Morning Post - Laura He
Evidentemente, la economía interna china creció de manera tan violenta como el crecimiento de las exportaciones a Estados Unidos; este incremento en el tamaño de la economía interna del país asiático conlleva el crecimiento de las ciudades, el aumento de la cantidad de vías de comunicación, el incremento en la cantidad de servicios de salud y educación recibidos por la población, en fin, significa una mejora indudable en el bienestar del ciudadano chino promedio, a pesar de percibir salarios extremadamente bajos y de padecer de una excesivamente injusta distribución de la riqueza.
Es decir, el trabajo de los líderes políticos chino, ante las magnitudes colosales de ganancias obtenidas, consistía en crear mecanismos que elevasen el consumo interno chino aún más a fin de que sirviese de sostén a la demanda agregada en caso de una posible declinación de las exportaciones. La aparición de una nueva clase media en China, abundante, fuerte y consumista, como la clase media europea o norteamericana que, al mismo tiempo, demande gran cantidad de productos chinos, hubiese protegido a la nación asiática de los avatares vinculados a las exportaciones a Estados Unidos. De la misma manera, una profunda re-estructuración del gasto público chino, acompañado de una multiplicación sustancial en su escala, hubiesen brindado los escudos necesarios para proteger a la sociedad china de eventualidades externas y habría puesto a disposición de las autoridades gubernamentales asiáticas de las herramientas necesarias para llevar a cabo políticas de estabilización macroeconómicas chinas. Efectivamente, el gobierno chino está completamente indefenso frente a los eventos asociados a la guerra comercial debido a que carece de los medios para implementar alguna política económica.
La tarea de incrementar y reestructurar el consumo interno y el gasto público chino es una actividad mucho más compleja que la labor de exportar bienes a Estados Unidos debido a que la primera requiere el diseño, creación y puesta en funcionamiento de instituciones que atiendan estos fines, tal como sucede en Occidente. Sin embargo, ante la extrema dependencia de China de las exportaciones hacia Norteamérica, es obvio que no solo será una tarea ineludible sino también urgente. ¿Porque las autoridades gubernamentales chinas se negaron a dar ese paso?.
En primer lugar, habría que mencionar el sistema de corrupción chino. Incrementar el consumo interno efectivo y el gasto público efectivo aún más, mermaría las rentas recibidas por los corruptos.
Luego, más consumo interno y gasto público, significa la consolidación de una poderosa clase media y de una burocracia profesional, las cuales, por su naturaleza, aman la democracia y desprecian profundamente los sistemas políticos autoritarios.
Finalmente, el crecimiento del consumo interno y el gasto público implican que China se convierta en una nación "Occidental". En cierta forma, significa asumir como propios los valores de Occidente y dejar en segundo plano una cultura que no solo es autóctona sino también milenaria.
Es así como, ante la vulnerabilidad manifiesta de China ante la guerra comercial, las autoridades de ese país deberían avocarse a crear mecanismos e instituciones que otorguen subsidios masivos a las empresas chinas para evitar que éstas cierren sus puertas; de esta manera se permite que China y el mundo entren en recesión global pero se impide que tanto China como el mundo lleguen a los extremos indeseables asociados a una depresión económica global.














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