sábado, 24 de agosto de 2019

¿Como corregir el déficit comercial norteamericano?

Uno de los hechos más notables de la economía norteamericana de los últimos años radica en el crecimiento acelerado del déficit comercial, ocasionado por el desproporcionado avance de las importaciones. Este crecimiento vertiginoso de las compras que realiza Estados Unidos al resto del mundo pareciese no tener freno; de allí que este fenómeno amenace con convertirse en un grave problema para el normal funcionamiento de esta economía.

La opinión pública y el discurso proteccionista norteamericano atribuyen este acelerado crecimiento en las entradas de productos extranjeros a Estados Unidos a los hipotéticos subsidios que otorgan China y otros países a sus exportadores, así como también a los extremadamente bajos salarios que se observan en estas naciones; de tal manera que, según ellos, la causa fundamental del impresionante crecimiento de las importaciones que efectúa Estados Unidos radica en la "competencia desleal" que llevan a cabo otros países para poder colocar sus productos en el mercado norteamericano.

Pero, ¿a qué se debe que las empresas extranjeras ansíen colocar sus productos en Estados Unidos?. Sencillamente, se trata del mercado con mayor poder adquisitivo del planeta: 300 millones de personas con uno de los ingresos promedio más elevados del mundo; lo que significa que, en este mercado, la comercialización y las ventas determinan que las ganancias percibidas sean mucho más altas con respecto a otras naciones. Este inmenso poder adquisitivo permite que Estados Unidos pueda alcanzar cifras de importación muy elevadas.
United States GDP per capita PPP
Entonces, en realidad, ¿porque aparece este incremento abrupto en las compras norteamericanas de productos extranjeros?. Sin duda, ello fue el resultado de la manifestación simultánea, casi fortuita, de algunos factores. Como vemos, el crecimiento explosivo del déficit comercial norteamericano se inicia durante la primera mitad de la década anterior. ¿Qué fue lo que sucedió en aquellos años?

En aquel tiempo finalizaba la Administración Clinton con un excelente desempeño en materia económica atribuido al crecimiento motorizado por el auge del sector de las telecomunicaciones y la economía digital, pero que, al asumir la Administración Bush, muestra señales de enfriamiento; por lo que este gobierno se ve obligado a buscar mecanismos novedosos que incrementen la demanda agregada ya que las herramientas monetarias y fiscales tradicionales han perdido efectividad. Es así como la Administración Bush logra los acuerdos políticos necesarios para que la Reserva Federal establezca esquemas de tasas de intereses extremadamente bajas: así aparece, como medida de política económica, la aplicación de tasas de intereses reales bajas.
Las tasas de intereses reales bajas impulsaron, en gran medida, el crecimiento de la demanda agregada, pero, lo mejor de todo consistía en que ese crecimiento era no inflacionario, dado que la economía se encontraba sobre su nivel de producto potencial. Mientras las herramientas tradicionales de política económica permitían alcanzar el crecimiento acompañado de incómodas alzas en los precios de los bienes y servicios, ahora, las tasas de intereses reales bajas brindaban lo que parecía imposible: crecimiento con tasas de inflación de alrededor de 5%, aun cuando la economía estuviese sobre su nivel de producto potencial.
Tener, en la economía, tasas de intereses reales bajas es un absurdo económico. Los hechos que hacen posible que los países industrializados convirtiesen un absurdo económico en una política económica exitosa fueron la presencia de un sistema financiero extremadamente eficiente y adecuadamente supervisado y a la existencia de un dólar sobre-valorado. Aun así, la crisis económica del año 2008 aparece por la aplicación de tasas de intereses reales bajas en una rama no eficiente y poco supervisada del sistema financiero norteamericano.
Efectivamente, un dólar sobre-valorado permite importar toda la cantidad de bienes necesarios para contener la inflación que pudiese generar una política económica expansiva. De tal manera que, las masivas importaciones que efectuó Estados Unidos desde aproximadamente el año 2004 frenaron las presiones inflacionarias creadas por tan inusual forma de hacer política económica.

Es así como, el crecimiento desmesurado de las compras externas norteamericanas no se puede atribuir a la "voracidad nociva de las empresas extranjeras" sino a la necesidad urgente de drenar el exceso de demanda agregada generado por la aplicación de una política de tasas de intereses reales bajas durante la Administración Bush y continuada luego por la Administración Obama. La aplicación de una política tan audaz no fue un mero capricho sino una imperiosa necesidad dada la obsolescencia de los instrumentos de política económica tradicionales junto al enfriamiento del crecimiento "autónomo" generado por el empuje del sector de las telecomunicaciones y la economía digital.
Ir a: Política económica de la administración George W. Bush - Wikipedia
Con la Administración Trump desaparece la política de tasas de intereses reales bajas, pero, es sustituida por otra política de expansión de la demanda agregada, como es la reducción de impuestos al sector empresarial. Por lo tanto, se mantiene el empuje para que los agentes económicos estadounidenses adquieran bienes extranjeros. Sin embargo, dado que la presión ejercida por la reducción impositiva, a diferencia del esquema de tasas de intereses reales bajas, desaparece con el tiempo, es posible que la reducción que estamos observando actualmente en el valor de las importaciones no sea el resultado de la aplicación de sucesivos baterías de incrementos arancelarios, sino a una reducción en la influencia que ejerce la demanda agregada.

Por tanto, si quisiésemos reducir el déficit comercial norteamericano, a partir de lo ya expuesto, tendríamos que comenzar por proponer medidas que reduzcan las importaciones o que incrementen el valor de las exportaciones.

Si lo que se desea es reducir el volumen de las importaciones, no se recomienda aplicar medidas de incrementos masivos de aranceles ya que no se ha comprobado la efectividad de esta política, solo se ha verificado que los incrementos arancelarios aplicados en un sector económico en particular reduce el volumen de importaciones en ese sector particular.

Es evidente que el volumen de las compras externas solo se puede reducir utilizando dos vías, ambas orientadas a disminuir el poder adquisitivo de la población. La primera consiste en aminorar la presión ejercida por una mayor demanda agregada y la segunda se refiere a depreciar el valor de la moneda, o lo que es lo mismo, reducir la sobre-valoración que presenta la moneda. Ambas son medidas impopulares debido a que crean desempleo o introducen en la economía la inflación de costos. Como vemos, apelar a la disminución de importaciones como herramienta destinada a mejorar el déficit comercial implica asumir un costo político enorme.

La presencia de un dólar sobre-valorado, si bien favorece la llegada de productos extranjeros al mercado norteamericano, al mismo tiempo, dificulta en gran medida la salida de productos norteamericanos hacia mercados extranjeros. Por otro lado, la enorme diferencia existente entre el poder adquisitivo norteamericano y el poder adquisitivo de otros países del mundo representa otro factor que desincentiva la exportación de bienes por parte de Estados Unidos.

A primera vista pareciese ser  que, mientras la cuenta capital de Estados Unidos reciba cuantiosos recursos del resto del mundo y la deuda externa pública junto a la deuda externa privada crezcan sin parar, habrá que olvidarse de incrementar las exportaciones, dado que son esos abundantes recursos monetarios son los causantes de la sobre-valoración del dólar. En todo caso, una estrategia de incremento sustancial de las exportaciones y de erradicación del déficit comercial debe ubicarse dentro de una línea de tiempo bastante larga, tal como 10 años.
Cualquier proyecto de incremento de exportaciones que se aplique en Estados Unidos debe partir de un hecho notorio, tal como la ruptura que existe entre las cadenas de valor mundiales y las cadenas de valor norteamericanas. Evidentemente, los sistemas de producción norteamericanos poseen muy poca interacción con las cadenas de producción global debido a que la evolución de la primera fue absolutamente autónoma e independiente, tanto así que sus orígenes se remontan a principios del siglo 19.

La integración del sistema productivo norteamericano con las cadenas globales de valor significa que cada uno de los componentes del sistema importará bienes intermedios, les añadirá al mismo un nivel de valor agregado y luego lo exportará como bien intermedio a otro país donde se continuará con el proceso productivo. En esta operación habrá incremento de exportaciones e incremento de importaciones, en donde siempre las primeras superarán a las segundas. Por cada proceso como éste que se realice en Estados Unidos se estará reduciendo el déficit comercial en una pequeñísima fracción; si el volumen de estas operaciones se agiganta entonces el déficit comercial se reducirá significativamente y; si estas operaciones gigantes se realizan dentro de un prolongado periodo de tiempo, entonces habremos erradicado el déficit comercial norteamericano.

La integración de los sistemas de producción norteamericanos a las cadenas globales de valor se puede realizar mediante la aplicación de incentivos fiscales y a través de exenciones arancelarias, es decir, cualquier producto extranjero que posea un determinado nivel de valor agregado norteamericano podría estar exento de arancel.

La gran diferencia entre los costos manejados por las cadenas globales de valor y los costos generados por el sistema productivo norteamericano se alza como el obstáculo más importante que se interpone entre el acoplamiento de éstas dos plataformas productivas. Sin embargo, creemos que la alta productividad del sistema productivo de USA, los incentivos fiscales que lleguen a aplicarse, así como las exenciones arancelarias, otorgaran ventaja suficiente al aparato productivo norteamericano para permitirle superar los obstáculos que se interpongan.

Quizás el discurso proteccionista no hubiese cobrado tanta fuerza si el liderazgo en materia de importaciones norteamericanas no hubiese sido ocupado por China. Si la distribución del origen de estas importaciones hubiese sido más equitativo, los analistas hubiesen notado rápidamente que la raíz del problema está dentro de Estados Unidos y no fuera de éste. Pero, al liderar China las importaciones norteamericanas, inmediatamente emergió la hipótesis de que Estados Unidos estaba siendo víctima de una conducta depredadora asiática. Entonces, ¿por qué China lidera las compras externas norteamericanas?

A finales de la década de los 70 y principios de los 80 finaliza el comunismo "formal" chino con más de 100 millones de personas en capacidad de trabajar excluidos por completo de vinculación con algún proceso productivo. En las siguientes dos décadas los reformistas asiáticos logran atraer inversionistas e incorporar, poco a poco, a toda esa masa humana a la actividad productiva cotidiana. De esta manera, China logra incrementar su producto y exporta sus bienes basados en estrategias de precios bajos. Al mismo tiempo, logra incrementar el valor agregado de estos bienes, aunque sin poder igualar a sus pares de Corea y Japón.
China Foreign Direct Investment
De tal manera que, al momento de aplicarse en Estado Unidos el esquema de tasas de intereses reales bajas, China luchaba por tener presencia en los mercados internacionales de productos debido a que ni China ni otros países se atrevían a realizar una expansión gigantesca de su demanda agregada. China no solo estaba en capacidad de satisfacer la voraz demanda norteamericana sino que pudo hacerlo ofreciendo precios bastante bajos. En conclusión, tenemos que las políticas económicas implementadas por la Administración Bush y la Administración Obama no produjeron un incremento sustancial de la economía norteamericana sino que estimuló el crecimiento económico de China. Efectivamente, es en el largo periodo de crecimiento chino donde, por primera vez en la historia moderna, observamos que una economía crece de manera continua a tasas anuales que superan el 7%.

 China GDP Annual Growth Rate


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