Hace muy poco tiempo la prensa y las redes sociales mostraron una alta sensibilidad a la divulgación de información relacionada con datos que señalan una posible contracción de la actividad manufacturera en Estados Unidos, en lo que algunos sostienen sería una señal de que dicho país se está moviendo hacia una recesión.
Todos los especialistas, inversionistas, políticos y el público culto en general centran su atención en los hechos vinculados con las economías norteamericana y china por una razón fundamental: al ser las economías más grandes del planeta, ejercen una muy fuerte influencia indirecta sobre el resto de las economías nacionales del mundo. De la misma manera, por razones culturales, los norteamericanos en su mayoría, cultos o no, dedican especial interés a los temas de macro-economía de su país y participan, de una manera u otra, en las discusiones políticas relacionadas con la misma. Esta actitud contrasta con la extraordinaria pasividad con la que el resto del mundo asume los actos políticos de sus representantes o de quienes detentan el poder. Pasividad y estoicismo que se quiebra cada cierto tiempo y estalla para convertirse en algún ciclo de violencia incontrolable.
Sin embargo, la macro-economía es un tema de especialistas, quienes necesitan poseer un determinado nivel de bagaje científico para poder abordar, entender y explicar el comportamiento de fenómenos económicos, políticos y sociales que son de cierta complejidad. Si tales niveles de dificultad pueden llevar a los especialistas a cometer errores, no podemos esperar que el público en general acierte en todas sus interpretaciones o puntos de vista.
El contenido de los datos a los que hago referencia alimentan un informe periódico que publica con cierta frecuencia el ISM y refleja el comportamiento del producto manufacturero y el producto no manufacturero norteamericano correspondiente a los meses inmediatamente anteriores a la publicación de dicho reporte.
A pesar que las economías capitalistas se basan, entre otros puntos, en el principio de libertad de empresa y en el derecho a tomar la mejor decisión que favorezca a nuestros intereses como agentes económicos, vemos que la actividad económica no se lleva a cabo de manera desordenada sino que presenta elementos de regulación cuyo funcionamiento depende de un sistema de señales y alertas que indican el momento en el cual hay que tomar una acción específica. Así como el piloto de una aeronave vigila constantemente sus instrumentos de navegación y mantiene contacto permanente con su torre de control para llevar a cabo las acciones adecuadas y precisas que permitan ejecutar el viaje sin contratiempos; de la misma manera, los sistemas políticos de los diversos países ejecutan los actos necesarios para alcanzar tasas elevadas de crecimiento económico y, de esta manera, cumplir con la primera condición necesaria para que los ciudadanos que allí habitan aspiren a disfrutar de un nivel de vida más elevado.
De tal modo que la actividad económica se encuentra bajo escrutinio y examen constante por intermedio de un conjunto de estadísticas e indicadores de diverso tipo con el fin de permitirnos formarnos una idea acerca de lo que está sucediendo con las tendencias económicas fundamentales para que luego se activen los mecanismos políticos o gubernamentales, si ello es necesario.
Por razones de gestión, logística y revisión; las estadísticas que miden el nivel del producto nacional, ya sea general o por sector económico, son emitidas varios meses después del período que están evaluando. En el caso de Estados Unidos, esta demora se ubica dentro de un lapso de aproximadamente 6 meses; mientras que en otros países este lapso de tiempo puede llegar hasta los 24 meses. Como vemos, lapsos de tiempo tan prolongados entre la fecha de emisión de las estadísticas y el período que se está evaluando impide que se cuente con la información necesaria que permita tomar las decisiones que correspondan en materia de política económica o actuar con urgencia ante la aparición de emergencias en el plano de la macro-economía.
En tal sentido, cada nación cuenta con un conjunto de sistemas de estadísticos que muestran el comportamiento del sector real de la economía inmediatamente después de que finalice el periodo en estudio. En Estados Unidos, podemos señalar como uno de varios ejemplos el informe ISM; mientras que en otros países suele utilizarse cifras tales como el consumo de energía eléctrica. En todo caso, el objetivo central consiste en tener información rápida que aporte indicios acerca del comportamiento del producto nacional. Sin embargo, para tener información instantánea hay que sacrificar otros elementos, tales como la exactitud.
El reporte ISM es un informe que condensa datos cualitativos no ponderados, lo cual significa que las cifras que ella arroje pueden presentar un margen de error mucho más alto que el que suelen utilizar los especialistas en sus investigaciones. Estos niveles de error no son el resultado de la falta de competencia y profesionalismo de quienes intervienen en la tarea de construir este informe sino al sacrificio que se hace para poder contar con algún dato en el instante inmediatamente posterior al fin del período en estudio.
Evidentemente, los datos que corresponden al producto nacional provienen en gran parte de los sistemas contables, sistemas estadísticos, sistemas de gestión y sistemas de control utilizados por las empresas privadas y públicas que se considerar representativas de la economía nacional y que, por tanto, entran en la muestra que va a ser utilizada para calcular las estadísticas oficiales de la nación. Sin embargo, estas empresas, a pesar de contar con sistemas de procesamiento de datos de alta complejidad, alta velocidad y alto costo, no poseen una cifra definitiva de algún rubro al instante de finalizar el período en curso. Sin esta información es imposible construir un sistema de indicadores que nos ilustre, de manera rápida, acerca de las tendencias que se están materializando en la economía nacional. A pesar de esto, sabemos que los funcionarios de mayor jerarquía de estas empresas, que se consideran representativas de la economía, en razón de que manejan información vinculada con la actividad de la empresa en la cual trabajan, pueden aportar datos y hacer aclaratorias de carácter cualitativo, las cuales son susceptibles de ser procesadas de forma esquemática, para tener como resultado el informe al que estamos haciendo referencia.
Es evidente que el margen de error asociado a la información obtenida en una entrevista o mediante el vaciado de encuestas, que no impliquen compromiso o responsabilidad, es mucho mayor a los datos provenientes de los estados financieros de estas empresas, siendo estas avaladas por firmas de contadores públicos, firmas de consultoría, firmas de auditores y respaldo del organismo público supervisor que corresponda, He aquí la razón por lo que debemos tener conciencia del margen de error implícito en informes de este tipo. Si existen estas posibilidades de inexactitud en estos reportes de emisión rápida, no debemos apurarnos a afirmar que la economía norteamericana va rumbo al desastre. Por otro lado, vemos que el citado reporte, si bien indica una contracción en el producto manufacturero, vemos que también señala que el producto no manufacturero mantiene una tendencia creciente, lo cual reduce al mínimo la posibilidad de que la economía norteamericana esté entrando en una etapa de recesión. ¿Pero, entonces, como podemos interpretar el contenido del informe ISM?.
En primer lugar, tenemos que tener claro que la economía norteamericana está atravesando, durante los últimos treinta años, por un período de transformación radical en su estructura debido al auge del sector de las telecomunicaciones, la economía digital y la sobre-valoración del dolar. Para ilustrar este fenómeno tengamos en consideración que hace cincuenta años la presencia del sector manufacturero en la actividad bursátil era evidente. Luego debemos evaluar el valor representativo de la muestra utilizada para producir este informe ya que una muestra de empresas representativas del sector manufacturero diseñada hace cinco o diez años pudiese no estar reflejando la realidad que prevalece hoy en día. Una economía en constante transformación, como lo es la economía norteamericana, debe realizar constantemente los ajustes que sean necesarios aplicar a sus sistemas de estadísticas e indicadores, de lo contrario, podríamos estar observando cosas que no existen.
Mi opinión personal consiste en que el sector manufacturero norteamericano viene creciendo durante muchos años en una magnitud menos que proporcional al crecimiento del producto nacional, lo que significa que, en términos relativos, dicho sector es cada vez menos importante. De la misma manera, sospecho que dentro del sector manufacturero viene ocurriendo un proceso de cierre de empresas y achicamiento de empresas existentes que no logra contrarrestar el efecto expansivo generado por otro grupo de empresas del sector que aprovechan sus ventajas comparativas para tales efectos. Es así como las consecuencias sobre el empleo en el sector pueden estar siendo devastadoras ya que por una parte estaría ocurriendo un largo proceso de pérdida de empleos como consecuencia de la desaparición y achicamiento operacional de empresas existentes que no se ve compensado por la expansión productiva de las empresas manufactureras ganadoras por razones de automatización, robotización y el manejo de elementos de muy alta tecnología.
La decisión que deben tomar los norteamericanos radica en que si deben aplicar incentivos a la actividad manufacturera o permitir que la economía norteamericana adopte la estructura que imponen las circunstancias. En este sentido, la guerra comercial representa un incentivo al sector manufacturero debido a que ésta política comercial permitiría que los productos norteamericanos recuperen el espacio que, en estos momentos, está siendo ocupado por productos extranjeros.
Para tener idea de la magnitud del crecimiento de la economía norteamericana en las últimas décadas, veamos que, el colosal déficit comercial norteamericano coincide con un lento crecimiento del producto manufacturero norteamericano. Es decir, no hubo un desplazamiento de productos norteamericanos por productos extranjeros, sino que los mercados ofrecieron cada vez mayor cantidad de ambos productos.
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| United States GDP From Manufacturing |
A pesar de los problemas sociales de reciente data, es evidente que Estados Unidos es la economía más grande, sólida y estable del mundo. Hasta el momento no existen razones para pensar que en los próximos meses puedan presentarse eventos económicos vinculados a una recesión.















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