sábado, 12 de octubre de 2019

Inversiones masivas en infraestructura evitarán recesión en China

Hace pocas semanas fuimos testigos del anuncio del gobierno norteamericano acerca de la posibilidad de que se establezcan restricciones y trabas a aquellas inversiones norteamericanas que se realicen en China por vía directa o indirecta, usando o no el mercado de valores; así como a las inversiones chinas que se lleven a cabo en Estados Unidos, especialmente a aquellas que tengan carácter financiero, tal como los bonos del Estado. Como vemos, la Administración Trump está enviando señales claras y nítidas a los agentes económicos globales que no pueden ser interpretadas sin incrementar los márgenes de riesgo que condicionan la actividad económica que llevan a cabo.

US investment in China rises despite trade war, says consultancy - Tom Hancock - Financial Times
La inversión norteamericana fue la base fundamental sobre la que descansó el portentoso crecimiento del gigante asiático que, junto a los bajos salarios y el acceso de los productos chinos al mercado norteamericano, generó una dinámica económica tan acelerada, como nunca se ha visto antes. Ahora, las cosas han estado cambiando, el volumen de inversión norteamericana ha sido superado por el volumen de inversión china, por lo que, aunque continúa siendo importante, ya no tiene el carácter primordial que poseía hace algunas décadas. Sin embargo, son los volúmenes brutos de inversión los que evitan, temporalmente, que China tome el camino de la recesión económica.
Las expectativas anticipan que continuará el proceso de corrección del déficit comercial de Estados Unidos, por lo que cabe esperar que se reducirá aún más el volumen de exportaciones chinas a dicho país, lo que significa una reducción en la demanda agregada de la nación asiática y la entrada en la ruta de la recesión económica.
Habríamos dicho que las características que posee la economía china le impide contar con una política monetaria y fiscal efectiva que le permitiese contrarrestar los efectos de una probable recesión económica que se encuentre por venir, por lo que sugeríamos que una medida bastante heterodoxa, como es el subsidio a empresas, podría contribuir, en alguna medida, a palear los efectos de la referida recesión.
Sin embargo, los conocedores de la economía china y quienes logran obtener información que circula en los  predios de la Nomenclatura China afirman que dicha recesión no ocurrirá debido a que el gigante asiático cuenta con los recursos para acometer proyectos de inversión que mantengan a la economía china en constante dinamismo.
Si la Nomenclatura China, liderada por Xi Jinping, decide destinar las fuentes de superávit de la economía china a la ejecución de proyectos de inversión de diverso tipo, las perspectivas económicas globales cambian sustancialmente. Tendríamos entonces que la próxima década nos mostrará a dos naciones disfrutando de una gran bonanza económica, China y Estados Unidos. Esto ocurriría a pesar de que a partir del 2023 la economía norteamericana comience a experimentar problemas con la fijación de precios y mientras que, por otro lado, el resto del mundo se debate entre la recesión y el estancamiento económico. Sin embargo, el escenario no deja de ser apocalíptico; para finales de la próxima década podríamos estar asistiendo al evento de contracción económica más espectacular que jamás haya ocurrido: China podría experimentar un proceso de contracción económica que superaría el 20% anual, pero, sin consecuencias para el resto del mundo; seria una especie de "desastre de la Torre de Babel".
Uno de los inconvenientes que planteó el muy acelerado crecimiento de la economía china radicó en que éste no se vio acompañado del fortalecimiento de las instituciones de esta inmensa nación, por la sencilla razón de que no hubo tiempo para ello; ni siquiera hubo tiempo para contar el dinero generado por las espectaculares ganancias.
Dos de los beneficios sociales que aporta la fortaleza institucional son la credibilidad y un sistema político que permite tomar la mejor decisión posible, dadas las circunstancias. La credibilidad en las instituciones contribuye de muchas maneras al bienestar de los ciudadanos que pertenecen a una sociedad que posea esta característica, pero, en lo que a nosotros nos ocupa en este momento, la credibilidad institucional es un requisito indispensable para contar con una muy alta capacidad de endeudamiento gubernamental. China, a pesar de contar con excelentes indicadores económicos, sociales y financieros carece de un orden gubernamental que posea una muy alta capacidad de endeudamiento como la posee, por ejemplo, Estados Unidos o algunos países europeos. Poder acceder a un déficit fiscal gigantesco es un requisito indispensable para que las autoridades gubernamentales puedan realizar las maniobras necesarias para evitar el colapso económico. China no cuenta con ese poder de maniobra.
Por otro lado, detentar el poder no garantiza tomar la mejor decisión. Un sistema de libertades políticas permite que la crítica señale, sin ningún tipo de temor, cuales son los puntos en los que está fallando alguna autoridad; este sistema también puede contar con mecanismos que obliguen a dicha autoridad a enmendar el curso y corregir los errores cometidos en caso de que el mismo no desee hacerlo. Así como la Nomenclatura China y los reformistas posteriores a Mao sacaron al gigante asiático del desastre económico y social en el que se encontraba su país, así pueden regresar a esta nación a su punto de inicio; sin que nadie pueda hacer algo para impedirlo.
La inversión norteamericana que comienza a establecerse en China a partir de la década de los 80 fue una inversión que generó dinámicas muy aceleradas, una inversión destinada a la producción de bienes y servicios transables que serán comercializados en otras latitudes; fue una inversión llevada a cabo por el sector privado con el fin de generar cuantiosas ganancias, por tanto, fue una inversión benéfica para la sociedad. Por el contrario, la inversión que viene desarrollando China es fundamentalmente, una inversión en infraestructura, la cual genera una espiral de crecimiento económico más violenta que la inversión destinada a la producción de bienes y servicios debido a las características de su estructura de gasto; pero éstas no tienen un impacto favorable sobre las cuentas del sector externo debido a que el servicio que prestarán estas estructuras no es transable. De la misma manera, el efecto expansivo que causarán estas inversiones en la economía interna será meramente transitorio ya que no genera los efectos multiplicadores que permita prolongar dicha expansión durante varios periodos económicos. El funcionamiento de las infraestructuras no generan ganancias por si mismas, sino que dependen de las dinámicas causadas por otros sectores económicos. Basar el crecimiento económico de una nación en la inversión en infraestructura es arrastrar a esa sociedad al suicidio colectivo.
Los políticos saben que el sector de la construcción genera dinámicas de crecimiento explosivo en toda la economía. En América Latina, por ejemplo, los grupos políticos que detentan el poder se preocupan mucho por tener buena interacción con los representantes del sector de la construcción y prestan toda la colaboración para que este sector no encuentre obstáculo alguno en sus gestiones y proyectos, pero entienden también que es un sector que presenta un comportamiento muy singular, por lo que sería un craso error basar el crecimiento económico de la nación sobre el comportamiento del sector de la construcción. Tales son las características de este sector que los políticos latinoamericanos prefieren, con acierto, continuar con el modelo de crecimiento basado en la exportación de materias primas.
Efectivamente, el contenido de lo que aquí se comenta está en linea con las expectativas de los inversionistas que manejan grandes flujos de dinero a nivel global. Ello es lo que indica la evolución de los rendimientos de los bonos chinos a muy largo plazo desde la aparición de la guerra comercial. Si los inversionistas migran desde sus posiciones de bonos chinos a muy largo plazo hacia otras posiciones es porque, dadas las circunstancias actuales, esperan que China se encuentre dentro de diez años en una situación desfavorable en comparación a su situación actual. Los admiradores de la economía china pretenden derrumbar el anterior argumento afirmando que, en este momento, el bono a diez años norteamericano también muestra una inusitada alza sin que los economistas afirmen que se espera que ocurra una hecatombe económica en Estados Unidos.
China Government Bond 10Y
En estas páginas sostenemos, que en el muy largo plazo, la economía norteamericana sufrirá las consecuencias de cierta recesión económica global causada por la guerra comercial pero con una intensidad mucho menor, de tal manera que esta predicción no justificaría un movimiento acentuado en el rendimiento del bono norteamericano a diez años. Las recientes alzas en el rendimiento de estos bonos pueden atribuirse  a ajustes llevados a cabo por la Reserva Federal al momento de efectuar el manejo operativo de su política monetaria. En todo caso, para conocer los diferentes niveles de alarma con que cuentan los instrumentos financieros de Estados Unidos podemos observar la situación ocurrida durante el Segundo Schock Petrolero ocurrido a finales de los años 70, en plena Guerra Fría y luego de perder la Guerra de Vietnam, fue el peor momento en la historia reciente de ese país después de la quiebra de 1929. En ese momento el rendimiento del bono norteamericano a diez años llegó a 18%. Por tanto, si este indicador llega a valores de 2 o 3%, lo último que podemos sospechar es en el advenimiento de un desastre en la economía norteamericana.
United States Government Bond 10Y
De la misma manera, en estas páginas sostenemos que la recesión económica global deberá aparecer inmediatamente después de la llegada de la recesión china. Solo si China acomete un plan agresivo de inversiones con el fin de evitar que ocurra dicha recesión, tendríamos una situación en la cual Europa, América Latina y parte de Asia tengan que enfrentarse a eventos de recesión y estancamiento económico antes de que suceda la recesión china.
En este momento algunas economía europeas dan muestras de estancamiento económico que no puede ser atribuido exclusivamente a la guerra comercial. Este fenómeno, junto al Brexit, ha causado que los agentes económicos europeos sean extremadamente prudente al tomar sus decisiones de consumo e inversión pero, por si solos, no son creadores del estancamiento europeo. Esta extrema prudencia puede darle carácter de  inefectivo al plan de incentivo monetario que busca implementar el Banco Central Europeo.
La guerra comercial no puede abordarse como un fenómeno económico que impactará durante uno o dos trimestres a la economía mundial. Se trata de un suceso que generará consecuencias durante una o dos décadas.


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