jueves, 24 de octubre de 2019

Contracción en el sector manufacturero norteamericano

Hace muy poco tiempo la prensa y las redes sociales mostraron una alta sensibilidad a la divulgación de información relacionada con datos que señalan una posible contracción de la actividad manufacturera en Estados Unidos, en lo que algunos sostienen sería una señal de que dicho país se está moviendo hacia una recesión.
Todos los especialistas, inversionistas, políticos y el público culto en general centran su atención en los hechos vinculados con las economías norteamericana y china por una razón fundamental: al ser las economías más grandes del planeta, ejercen una muy fuerte influencia indirecta sobre el resto de las economías nacionales del mundo. De la misma manera, por razones culturales, los norteamericanos en su mayoría, cultos o no, dedican especial interés a los temas de macro-economía de su país y participan, de una manera u otra, en las discusiones políticas relacionadas con la misma. Esta actitud contrasta con la extraordinaria pasividad con la que el resto del mundo asume los actos políticos de sus representantes o de quienes detentan el poder. Pasividad y estoicismo que se quiebra cada cierto tiempo y estalla para convertirse en algún ciclo de violencia incontrolable.
Sin embargo, la macro-economía es un tema de especialistas, quienes necesitan poseer un determinado nivel de bagaje científico para poder abordar, entender y explicar el comportamiento de fenómenos económicos, políticos y sociales que son de cierta complejidad. Si tales niveles de dificultad pueden llevar a los especialistas a cometer errores, no podemos esperar que el público en general acierte en todas sus interpretaciones o puntos de vista.
El contenido de los datos a los que hago referencia alimentan un informe periódico que publica con cierta frecuencia el ISM y refleja el comportamiento del producto manufacturero y el producto no manufacturero norteamericano correspondiente a los meses inmediatamente anteriores a la publicación de dicho reporte.


A pesar que las economías capitalistas se basan, entre otros puntos, en el principio de libertad de empresa y en el derecho a tomar la mejor decisión que favorezca a nuestros intereses como agentes económicos, vemos que la actividad económica no se lleva a cabo de manera desordenada sino que presenta elementos de regulación cuyo funcionamiento depende de un sistema de señales y alertas que indican el momento en el cual hay que tomar una acción específica. Así como el piloto de una aeronave vigila constantemente sus instrumentos de navegación y mantiene contacto permanente con su torre de control para llevar a cabo las acciones adecuadas y precisas que permitan ejecutar el viaje sin contratiempos; de la misma manera, los sistemas políticos de los diversos países ejecutan los actos necesarios para alcanzar tasas elevadas de crecimiento económico y, de esta manera, cumplir con la primera condición necesaria para que los ciudadanos que allí habitan aspiren a disfrutar de un nivel de vida más elevado.
De tal modo que la actividad económica se encuentra bajo escrutinio y examen constante por intermedio de un conjunto de estadísticas e indicadores de diverso tipo con el fin de permitirnos formarnos una idea acerca de lo que está sucediendo con las tendencias económicas fundamentales para que luego se activen los mecanismos políticos o gubernamentales, si ello es necesario.
Por razones de gestión, logística y revisión; las estadísticas que miden el nivel del producto nacional, ya sea general o por sector económico, son emitidas varios meses después del período que están evaluando. En el caso de Estados Unidos, esta demora se ubica dentro de un lapso de aproximadamente 6 meses; mientras que en otros países este lapso de tiempo puede llegar hasta los 24 meses. Como vemos, lapsos de tiempo tan prolongados entre la fecha de emisión de las estadísticas y el período que se está evaluando impide que se cuente con la información necesaria que permita tomar las decisiones que correspondan en materia de política económica o actuar con urgencia ante la  aparición de emergencias en el plano de la macro-economía.
En tal sentido, cada nación cuenta con un conjunto de sistemas de estadísticos que muestran el comportamiento del sector real de la economía inmediatamente después de que finalice el periodo en estudio. En Estados Unidos, podemos señalar como uno de varios ejemplos el informe ISM; mientras que en otros países suele utilizarse cifras tales como el consumo de energía eléctrica. En todo caso, el objetivo central consiste en tener información rápida que aporte indicios acerca del comportamiento del producto nacional. Sin embargo, para tener información instantánea hay que sacrificar otros elementos, tales como la exactitud.
El reporte ISM es un informe que condensa datos cualitativos no ponderados, lo cual significa que las cifras que ella arroje pueden presentar un margen de error mucho más alto que el que suelen utilizar los especialistas en sus investigaciones. Estos niveles de error no son el resultado de la falta de competencia y profesionalismo de quienes intervienen en la tarea de construir este informe sino al sacrificio que se hace para poder contar con algún dato en el instante inmediatamente posterior al fin del período en estudio.
Evidentemente, los datos que corresponden al producto nacional provienen en gran parte de los sistemas contables, sistemas estadísticos, sistemas de gestión y sistemas de control utilizados por las empresas privadas y públicas que se considerar representativas de la economía nacional y que, por tanto, entran en la muestra que va a ser utilizada para calcular las estadísticas oficiales de la nación. Sin embargo, estas empresas, a pesar de contar con sistemas de procesamiento de datos de alta complejidad, alta velocidad y alto costo, no poseen una cifra definitiva de algún rubro al instante de finalizar el período en curso. Sin esta información es imposible construir un sistema de indicadores que nos ilustre, de manera rápida, acerca de las tendencias que se están materializando en la economía nacional. A pesar de esto, sabemos que los funcionarios de mayor jerarquía de estas empresas, que se consideran representativas de la economía, en razón de que manejan información vinculada con la actividad de la empresa en la cual trabajan, pueden aportar datos y hacer aclaratorias de carácter cualitativo, las cuales son susceptibles de ser procesadas de forma esquemática, para tener como resultado el informe al que estamos haciendo referencia.
Es evidente que el margen de error asociado a la información obtenida en una entrevista o mediante el vaciado de encuestas, que no impliquen compromiso o responsabilidad, es mucho mayor a los datos provenientes de los estados financieros de estas empresas, siendo estas avaladas por firmas de contadores públicos, firmas de consultoría, firmas de auditores y respaldo del organismo público supervisor que corresponda, He aquí la razón por lo que debemos tener conciencia del margen de error implícito en informes de este tipo. Si existen estas posibilidades de inexactitud en estos reportes de emisión rápida, no debemos apurarnos a afirmar que la economía norteamericana va rumbo al desastre. Por otro lado, vemos que el citado reporte, si bien indica una contracción en el producto manufacturero, vemos que también señala que el producto no manufacturero mantiene una tendencia creciente, lo cual reduce al mínimo la posibilidad de que la economía norteamericana esté entrando en una etapa de recesión. ¿Pero, entonces, como podemos interpretar el contenido del informe ISM?.


En primer lugar, tenemos que tener claro que la economía norteamericana está atravesando, durante los últimos treinta años, por un período de transformación radical en su estructura debido al auge del sector de las telecomunicaciones, la economía digital y la sobre-valoración del dolar. Para ilustrar este fenómeno tengamos en consideración que hace cincuenta años la presencia del sector manufacturero en la actividad bursátil era evidente. Luego debemos evaluar el valor representativo de la muestra utilizada para producir este informe ya que una muestra de empresas representativas del sector manufacturero diseñada hace cinco o diez años pudiese no estar reflejando la realidad que prevalece hoy en día. Una economía en constante transformación, como lo es la economía norteamericana, debe realizar constantemente los ajustes que sean necesarios aplicar a sus sistemas de estadísticas e indicadores, de lo contrario, podríamos estar observando cosas que no existen.
Mi opinión personal consiste en que el sector manufacturero norteamericano viene creciendo durante muchos años en una magnitud menos que proporcional al crecimiento del producto nacional, lo que significa que, en términos relativos, dicho sector es cada vez menos importante. De la misma manera, sospecho que dentro del sector manufacturero viene ocurriendo un proceso de cierre de empresas y achicamiento de empresas existentes que no logra contrarrestar el efecto expansivo generado por otro grupo de empresas del sector que aprovechan sus ventajas comparativas para tales efectos. Es así como las consecuencias sobre el empleo en el sector pueden estar siendo devastadoras ya que por una parte estaría ocurriendo un largo proceso de pérdida de empleos como consecuencia de la desaparición y achicamiento operacional de empresas existentes que no se ve compensado por la expansión productiva de las empresas manufactureras ganadoras por razones de automatización, robotización y el manejo de elementos de muy alta tecnología.
La decisión que deben tomar los norteamericanos radica en que si deben aplicar incentivos a la actividad manufacturera o permitir que la economía norteamericana adopte la estructura que imponen las circunstancias. En este sentido, la guerra comercial representa un incentivo al sector manufacturero debido a que ésta política comercial permitiría que los productos norteamericanos recuperen el espacio que, en estos momentos, está siendo ocupado por productos extranjeros.
Para tener idea de la magnitud del crecimiento de la economía norteamericana en las últimas décadas, veamos que, el colosal déficit comercial norteamericano coincide con un lento crecimiento del producto manufacturero norteamericano. Es decir, no hubo un desplazamiento de productos norteamericanos por productos extranjeros, sino que los mercados ofrecieron cada vez mayor cantidad de ambos productos.
United States GDP From Manufacturing
A pesar de los problemas sociales de reciente data, es evidente que Estados Unidos es la economía más grande, sólida y estable del mundo. Hasta el momento no existen razones para pensar que en los próximos meses puedan presentarse eventos económicos vinculados a una recesión.




sábado, 12 de octubre de 2019

Inversiones masivas en infraestructura evitarán recesión en China

Hace pocas semanas fuimos testigos del anuncio del gobierno norteamericano acerca de la posibilidad de que se establezcan restricciones y trabas a aquellas inversiones norteamericanas que se realicen en China por vía directa o indirecta, usando o no el mercado de valores; así como a las inversiones chinas que se lleven a cabo en Estados Unidos, especialmente a aquellas que tengan carácter financiero, tal como los bonos del Estado. Como vemos, la Administración Trump está enviando señales claras y nítidas a los agentes económicos globales que no pueden ser interpretadas sin incrementar los márgenes de riesgo que condicionan la actividad económica que llevan a cabo.

US investment in China rises despite trade war, says consultancy - Tom Hancock - Financial Times
La inversión norteamericana fue la base fundamental sobre la que descansó el portentoso crecimiento del gigante asiático que, junto a los bajos salarios y el acceso de los productos chinos al mercado norteamericano, generó una dinámica económica tan acelerada, como nunca se ha visto antes. Ahora, las cosas han estado cambiando, el volumen de inversión norteamericana ha sido superado por el volumen de inversión china, por lo que, aunque continúa siendo importante, ya no tiene el carácter primordial que poseía hace algunas décadas. Sin embargo, son los volúmenes brutos de inversión los que evitan, temporalmente, que China tome el camino de la recesión económica.
Las expectativas anticipan que continuará el proceso de corrección del déficit comercial de Estados Unidos, por lo que cabe esperar que se reducirá aún más el volumen de exportaciones chinas a dicho país, lo que significa una reducción en la demanda agregada de la nación asiática y la entrada en la ruta de la recesión económica.
Habríamos dicho que las características que posee la economía china le impide contar con una política monetaria y fiscal efectiva que le permitiese contrarrestar los efectos de una probable recesión económica que se encuentre por venir, por lo que sugeríamos que una medida bastante heterodoxa, como es el subsidio a empresas, podría contribuir, en alguna medida, a palear los efectos de la referida recesión.
Sin embargo, los conocedores de la economía china y quienes logran obtener información que circula en los  predios de la Nomenclatura China afirman que dicha recesión no ocurrirá debido a que el gigante asiático cuenta con los recursos para acometer proyectos de inversión que mantengan a la economía china en constante dinamismo.
Si la Nomenclatura China, liderada por Xi Jinping, decide destinar las fuentes de superávit de la economía china a la ejecución de proyectos de inversión de diverso tipo, las perspectivas económicas globales cambian sustancialmente. Tendríamos entonces que la próxima década nos mostrará a dos naciones disfrutando de una gran bonanza económica, China y Estados Unidos. Esto ocurriría a pesar de que a partir del 2023 la economía norteamericana comience a experimentar problemas con la fijación de precios y mientras que, por otro lado, el resto del mundo se debate entre la recesión y el estancamiento económico. Sin embargo, el escenario no deja de ser apocalíptico; para finales de la próxima década podríamos estar asistiendo al evento de contracción económica más espectacular que jamás haya ocurrido: China podría experimentar un proceso de contracción económica que superaría el 20% anual, pero, sin consecuencias para el resto del mundo; seria una especie de "desastre de la Torre de Babel".
Uno de los inconvenientes que planteó el muy acelerado crecimiento de la economía china radicó en que éste no se vio acompañado del fortalecimiento de las instituciones de esta inmensa nación, por la sencilla razón de que no hubo tiempo para ello; ni siquiera hubo tiempo para contar el dinero generado por las espectaculares ganancias.
Dos de los beneficios sociales que aporta la fortaleza institucional son la credibilidad y un sistema político que permite tomar la mejor decisión posible, dadas las circunstancias. La credibilidad en las instituciones contribuye de muchas maneras al bienestar de los ciudadanos que pertenecen a una sociedad que posea esta característica, pero, en lo que a nosotros nos ocupa en este momento, la credibilidad institucional es un requisito indispensable para contar con una muy alta capacidad de endeudamiento gubernamental. China, a pesar de contar con excelentes indicadores económicos, sociales y financieros carece de un orden gubernamental que posea una muy alta capacidad de endeudamiento como la posee, por ejemplo, Estados Unidos o algunos países europeos. Poder acceder a un déficit fiscal gigantesco es un requisito indispensable para que las autoridades gubernamentales puedan realizar las maniobras necesarias para evitar el colapso económico. China no cuenta con ese poder de maniobra.
Por otro lado, detentar el poder no garantiza tomar la mejor decisión. Un sistema de libertades políticas permite que la crítica señale, sin ningún tipo de temor, cuales son los puntos en los que está fallando alguna autoridad; este sistema también puede contar con mecanismos que obliguen a dicha autoridad a enmendar el curso y corregir los errores cometidos en caso de que el mismo no desee hacerlo. Así como la Nomenclatura China y los reformistas posteriores a Mao sacaron al gigante asiático del desastre económico y social en el que se encontraba su país, así pueden regresar a esta nación a su punto de inicio; sin que nadie pueda hacer algo para impedirlo.
La inversión norteamericana que comienza a establecerse en China a partir de la década de los 80 fue una inversión que generó dinámicas muy aceleradas, una inversión destinada a la producción de bienes y servicios transables que serán comercializados en otras latitudes; fue una inversión llevada a cabo por el sector privado con el fin de generar cuantiosas ganancias, por tanto, fue una inversión benéfica para la sociedad. Por el contrario, la inversión que viene desarrollando China es fundamentalmente, una inversión en infraestructura, la cual genera una espiral de crecimiento económico más violenta que la inversión destinada a la producción de bienes y servicios debido a las características de su estructura de gasto; pero éstas no tienen un impacto favorable sobre las cuentas del sector externo debido a que el servicio que prestarán estas estructuras no es transable. De la misma manera, el efecto expansivo que causarán estas inversiones en la economía interna será meramente transitorio ya que no genera los efectos multiplicadores que permita prolongar dicha expansión durante varios periodos económicos. El funcionamiento de las infraestructuras no generan ganancias por si mismas, sino que dependen de las dinámicas causadas por otros sectores económicos. Basar el crecimiento económico de una nación en la inversión en infraestructura es arrastrar a esa sociedad al suicidio colectivo.
Los políticos saben que el sector de la construcción genera dinámicas de crecimiento explosivo en toda la economía. En América Latina, por ejemplo, los grupos políticos que detentan el poder se preocupan mucho por tener buena interacción con los representantes del sector de la construcción y prestan toda la colaboración para que este sector no encuentre obstáculo alguno en sus gestiones y proyectos, pero entienden también que es un sector que presenta un comportamiento muy singular, por lo que sería un craso error basar el crecimiento económico de la nación sobre el comportamiento del sector de la construcción. Tales son las características de este sector que los políticos latinoamericanos prefieren, con acierto, continuar con el modelo de crecimiento basado en la exportación de materias primas.
Efectivamente, el contenido de lo que aquí se comenta está en linea con las expectativas de los inversionistas que manejan grandes flujos de dinero a nivel global. Ello es lo que indica la evolución de los rendimientos de los bonos chinos a muy largo plazo desde la aparición de la guerra comercial. Si los inversionistas migran desde sus posiciones de bonos chinos a muy largo plazo hacia otras posiciones es porque, dadas las circunstancias actuales, esperan que China se encuentre dentro de diez años en una situación desfavorable en comparación a su situación actual. Los admiradores de la economía china pretenden derrumbar el anterior argumento afirmando que, en este momento, el bono a diez años norteamericano también muestra una inusitada alza sin que los economistas afirmen que se espera que ocurra una hecatombe económica en Estados Unidos.
China Government Bond 10Y
En estas páginas sostenemos, que en el muy largo plazo, la economía norteamericana sufrirá las consecuencias de cierta recesión económica global causada por la guerra comercial pero con una intensidad mucho menor, de tal manera que esta predicción no justificaría un movimiento acentuado en el rendimiento del bono norteamericano a diez años. Las recientes alzas en el rendimiento de estos bonos pueden atribuirse  a ajustes llevados a cabo por la Reserva Federal al momento de efectuar el manejo operativo de su política monetaria. En todo caso, para conocer los diferentes niveles de alarma con que cuentan los instrumentos financieros de Estados Unidos podemos observar la situación ocurrida durante el Segundo Schock Petrolero ocurrido a finales de los años 70, en plena Guerra Fría y luego de perder la Guerra de Vietnam, fue el peor momento en la historia reciente de ese país después de la quiebra de 1929. En ese momento el rendimiento del bono norteamericano a diez años llegó a 18%. Por tanto, si este indicador llega a valores de 2 o 3%, lo último que podemos sospechar es en el advenimiento de un desastre en la economía norteamericana.
United States Government Bond 10Y
De la misma manera, en estas páginas sostenemos que la recesión económica global deberá aparecer inmediatamente después de la llegada de la recesión china. Solo si China acomete un plan agresivo de inversiones con el fin de evitar que ocurra dicha recesión, tendríamos una situación en la cual Europa, América Latina y parte de Asia tengan que enfrentarse a eventos de recesión y estancamiento económico antes de que suceda la recesión china.
En este momento algunas economía europeas dan muestras de estancamiento económico que no puede ser atribuido exclusivamente a la guerra comercial. Este fenómeno, junto al Brexit, ha causado que los agentes económicos europeos sean extremadamente prudente al tomar sus decisiones de consumo e inversión pero, por si solos, no son creadores del estancamiento europeo. Esta extrema prudencia puede darle carácter de  inefectivo al plan de incentivo monetario que busca implementar el Banco Central Europeo.
La guerra comercial no puede abordarse como un fenómeno económico que impactará durante uno o dos trimestres a la economía mundial. Se trata de un suceso que generará consecuencias durante una o dos décadas.


lunes, 30 de septiembre de 2019

Noticias falsas, desinformación y confusión ante el advenimiento de la recesión global

Los medios de comunicación, las instituciones multilaterales, gobiernos de diversos países y las empresas más importantes del mundo tienen, evidentemente, un grado de responsabilidad al momento de divulgar el contenido de sus comunicados, noticias, o resoluciones por medio de los canales de los cuales disponen para tales efectos; más aún cuando se trata de temas que pueden llegar a afectar el bienestar de millones de seres humanos.
Los argumentos relacionados con la posible aparición de una recesión económica global que podría convertirse en una depresión económica global ha sido tratado con mucha prudencia y reserva por parte de organismos, gobiernos y empresas directamente involucradas. Sin embargo, existen razones para pensar que la manera en la que éstos entes están manejando y divulgando el tema no es solo inapropiado sino también perjudicial. Las entidades con mayor poder comunicacional del mundo en tópicos vinculados a la macro-economía y la economía global, en un celo excesivo por evitar convertirse en un propagador de falsas alarmas, se niegan a reconocer de forma explícita las muy altas posibilidades de que la economía global presente recesión, y, de esta manera, impiden que se inicie la discusión acerca de los mecanismos que permitirían protegernos de ello o, en el peor de los casos, minimizar la magnitud de los daños que llegue a causar.
Ir a: Misinformation and the Currency of Democratic Citizenship - James H. Kuklinski; Paul J. Quirk; Jennifer Jerit; David Schwieder; Robert F. Rich - The Journal of Politics, Vol. 62, No. 3. (Aug., 2000), pp. 790-816
Los organismos multilaterales, las empresas calificadoras de riesgo y los departamentos de investigación económica de las empresas más importantes del mundo, por señalar algunas de las entidades que manejan el tema con la seriedad que merece el caso, poseen todas las herramientas para estudiar estos fenómenos con la amplitud y profundidad que se requiera, pero, sus dictámenes y pronunciamientos tienen carácter reactivo, no pro-activo; y no puede ser de otra manera ya que muchas decisiones importantes son tomadas por los más influyentes agentes económicos globales a partir del contenido de estos informes. Este hecho, propio del proceso actual de comunicación global y de divulgación de contenido, sumado a los ya conocidos intereses políticos de varios gobiernos nacionales por impedir que algunos asuntos de relevancia se difundan de forma masiva en determinados momentos; traerá como consecuencia que la gran mayoría de las personas que necesitan estar informadas se enteren de la llegada de la recesión global meses después de que dicha anormalidad forme parte de nuestra vida cotidiana.
Las proyecciones de crecimiento económico de los más importantes organismos multilaterales no recogen los efectos de la guerra comercial debido a que los mismos se materializarán en el largo plazo. Estos se limitan a pronosticar leves des-aceleraciones en las tasas de crecimiento globales pero, en cambio, sus funcionarios, ante evidente presión de la prensa, declaran, por ejemplo, que la guerra comercial solo contraerá el comercio global en dos por ciento.. Es imposible que ocurra simultáneamente en la economía global dos fenómenos que por su naturaleza son antagónicos. Afirmar que el crecimiento económico global puede darse en medio de una contracción del comercio global es desconocer la existencia de la economía global, es proponer que las economías nacionales poseen una capacidad inherente de crecimiento económico a espaldas del resto del mundo; es el principio del aislacionismo económico en su forma más cruda y pura; es mera divulgación de principios, no es divulgación de realidades.
Por otro lado, otro funcionario de otro organismo multilateral, también acosado por la prensa, hace un llamado a los inversionistas para que ejecuten mas proyectos de inversión porque, de lo contrario, no se podrán mantener las proyecciones de crecimiento pautadas por la institución que representa. ¿Existe acaso una señal de pánico y confusión más clara y nítida que ésta?.
Si esto les parece poco, tenemos también un organismo multilateral muy prestigioso pero con poca popularidad, es decir, no es muy solicitado por los medios informativos que reconoce por vía explicita que habrá una contracción del producto global en un 2%, pero que, al mismo tiempo, muestra a China con una elevada tasa de crecimiento económico; de hecho, señala, que solo habrá unos pocos países con contracción económica, países que tienen poco peso en el producto global. Lo cierto es que la recesión económica global se iniciará con la recesión económica china. Si China no cae en crisis, el mundo no caerá en crisis.
Evidentemente, la confusión que pareciese reinar en las fuentes de información vinculadas a la guerra comercial y a una posible recesión global se transmite a los medios de comunicación. La palabra "recesión" no es utilizada por casi ningún medio informativo; en lugar de ello se sustituye por el vocablo "des-aceleración económica", el cual tiene un significado radicalmente diferente. En todo caso, junto al uso inapropiado de términos, la redacción de los artículos y el contenido de los materiales audiovisuales enfatizan la idea de que la guerra comercial solo desacelerará el crecimiento económico global sin provocar ninguna consecuencia sobre la economía norteamericana. En especial, aquellos materiales que citan como fuente a "varias agencias noticiosas" muestran un altísimo nivel de incoherencia en su contenido.
Por otra parte, creemos que la situación actual y las perspectivas que tiene ante sí la economía global requiere que las empresas calificadoras de riesgo y los departamentos de investigación económica de las más grandes corporaciones globales cuenten con una mayor actividad comunicacional. Los agentes económicos globales, más que los Estados Nacionales, son quienes toman las decisiones más importantes en esta materia y necesitan, por tanto, un sistema de señales coherente y nítido que les permita llevar a cabo acciones acertadas para poder solventar de la mejor manera los inconvenientes que depara el porvenir; la desinformación y la confusión no solo lleva a la quiebra a muchas empresas, también desestabiliza economías, grandes y pequeñas. Es necesario que los organismos competentes emitan pronósticos de perspectivas de crecimiento económico global consistentes y creíbles.
En este momento, un pronóstico de crecimiento económico global razonablemente acertado y basado en términos de probabilidad de ocurrencia, sería el siguiente:
  • Pronóstico hasta finales del 2020, es decir, sin considerar el proceso electoral norteamericano
    • Recesión económica global: 40%
    • Des-aceleración económica global: 60%
    • Depresión económica global: 0%
    • Efectos negativos sobre la economía norteamericana: 0%
  • Pronóstico para después del 2020, es decir, considerando el resultado del proceso electoral norteamericano
    • Con triunfo republicano
      • Recesión económica global: 50%
      • Des-aceleración económica global: 20%
      • Depresión económica global: 30%
      • Efectos negativos sobre la economía norteamericana
        • En materia de precios: 80% de posibilidades de que ocurran eventos en el 2023
        • En materia de producto: 30% de posibilidades de que ocurran eventos en el 2027
    • Con triunfo demócrata
      • Recesión económica global: 40%
      • Des-aceleración económica global: 40%
      • Depresión económica global: 20%
      • Efectos negativos sobre la economía norteamericana
        • En materia de precios: 60% de posibilidades de que ocurran eventos en el 2023
        • En materia de producto: 20% de posibilidades de que ocurran eventos en el 2027
Como vemos, el proceso de corrección del déficit comercial norteamericano tendrá serias consecuencias sobre la economía global e incluso podría tener efectos negativos sobre la misma economía estadounidense.
Pero, ¿si las medidas de incremento arancelario las está aplicando la Administración Trump desde el año 2017, porque hay que esperar hasta el año 2020 o 2021 para corroborar que ellas generarán una recesión económica global?.

Aquí hemos propuesto que el canal de transmisión de una posible recesión económica global es la economía china; lo que en ella suceda determinará si el mundo entra o no en recesión. En estos momentos, el producto interno chino depende fundamentalmente del componente de inversión; es ése el eje del espectacular crecimiento de la economía china ya que al comportamiento de esta variable está subordinado la conducta del consumo y del gasto público. Sin embargo, este volumen de inversión no es autónomo sino que depende de la capacidad de la economía china de vender sus productos en Estados Unidos.
China Investment March 2019
Efectivamente, la guerra comercial desincentiva la ejecución de proyectos de inversión en territorio chino por medio de la disminución del número de proyectos iniciados en ese país desde el año 2017. Creemos que en el año 2020 o 2021 habrán finalizado los proyectos de inversión en curso o se habrán paralizado aquellos proyectos de inversión que pasan a ser inviables por la aparición de la guerra comercial. Es decir, el tamaño presupuestario y la cantidad de nuevos proyectos de inversión será, en esos años, infinitamente inferior al volumen que usualmente maneja la economía de eso país; esto significa una contracción de la inversión en ejecución que impactará negativamente al consumo y al gasto gubernamental para traducirse en una contracción del producto chino durante varios trimestres de manera consecutiva para que así aparezca en ese país la recesión económica.
Is China investing too much in infrastructure?
La recesión económica china se estaría convirtiendo en recesión económica global, no tanto por la disminución de las órdenes de compra del país asiático a sus socios comerciales en el resto del mundo, sino, fundamentalmente, a la abrupta paralización de los proyectos de inversión que también se ejecutan en estos países ante la aparición de la recesión económica en el país asiático.

Todos estos proyectos de inversión parecen estar apalancados por entidades financieras globales, por lo que una crisis financiera global podría ser el trampolín que lleve al planeta desde una recesión global hacia una depresión global.
Creemos que aún hay tiempo para estudiar el problema con el rigor necesario e idear mecanismos que atenúen las consecuencias desagradables de tales eventualidades. Pero, en todo caso, los hitos de este fenómeno ya están siendo abordados en estas páginas para su consideración al momento de llevarse a cabo posteriores investigaciones.




viernes, 20 de septiembre de 2019

Guerra comercial sin Trump y con subsidios a empresas

El próximo año habrá elecciones presidenciales en Estados Unidos y los primeros estudios señalan que el próximo presidente de ese país pertenecerá al Partido Demócrata. Aún es demasiado temprano como para creer que ese será el resultado definitivo, sin embargo, será muy útil realizar un ejercicio que evalúe las implicaciones que podría acarrear este resultado sobre el comportamiento del comercio exterior norteamericanos y sobre la guerra comercial.
Cuando Trump fue declarado vencedor en el anterior proceso electoral, los medios de comunicación transmitieron un sentimiento de pánico y temor que llenó de miedo a todos aquellos que frecuentemente abordan los temas políticos. En realidad, Trump refleja la preocupación de los norteamericanos acerca de muchos fenómenos que vienen ocurriendo en Estados Unidos y que otros candidatos no supieron abordar apropiadamente.
Trump llegó a la Casa Blanca para sentar nuevas directrices en la agenda presidencial, no solo de su gobierno sino también para las sucesivas administraciones. De ahora en adelante, los tópicos relacionados con el déficit comercial norteamericano serán objeto de atención de los próximos presidentes de esa nación para los efectos de tomar las decisiones que correspondan hasta tanto se reduzca de manera sustancial el tamaño del mismo. No hacerlo significa perder valioso capital político y darle la oportunidad a los oponentes de lograr desplazarlos del poder.
Por otro lado, Trump levanta un hito en materia de política exterior estadounidense : China representa un peligro para los intereses de Estados Unidos. De tal manera que, a partir de entonces, las decisiones que tomen tanto el poder ejecutivo como el legislativo de ese país y que estén vinculadas con las relaciones con China serán revisadas minuciosamente con el fin de no permitir que el país asiático incremente su influencia en la economía norteamericana.
Como sabemos, los demócratas centran su atención en temas sociales, derechos humanos, distribución de la riqueza, etc; mientras que desatienden de manera a veces descarada los puntos relacionados con el crecimiento económico y la generación de riqueza. Sin embargo, luego de la Administración Reagan ocurrió un proceso de renovación ideológica en el Partido Demócrata que, si bien no abandona sus principios fundamentales, otorga mucha mayor importancia a los eventos económicos y entiende, además, que, en ocasiones, es necesaria la intervención militar en otros países.
Bajo una administración demócrata, la guerra comercial pasa a un segundo plano y cobran importancia los proyectos políticos que intentan la aprobación de leyes que lleven a incrementar los impuestos a las más grandes fortunas. Sin embargo, ello no significa que sean eliminados los incrementos arancelarios adoptados durante la Administración Trump ni que cese el empeño por reducir el déficit comercial.
La linea ideológica del Partido Demócrata necesita definir con claridad como enfrentar el problema del déficit comercial. Este es un proceso que debe estar ocurriendo en este momento y que se llevaría todo el 2019 y parte del 2020. Es necesario que el candidato presidencial demócrata muestre líneas precisas acerca de como enfrentar el problema del comercio exterior norteamericano a partir del enfoque de dicho partido. Aunque es probable que dicho candidato se presente a la contienda mostrando solo lineas generales para luego establecer las normas específicas en los dos primeros años de gobierno e implantar medidas en los dos últimos años a que resten a dicha administración.
El Partido Demócrata, hasta donde tengo conocimiento, no ha emitido pronunciamiento alguno acerca de lo ocurre con respecto al déficit comercial norteamericano, no le ha otorgado la importancia que corresponde y, peor aún, no ha asumido posición ante una realidad que podría amenazar el bienestar de los norteamericanos. Efectivamente, los demócratas ni siquiera han intentado desvincular la idea introducida por los republicanos en cuanto a que el bienestar de los estadounidenses depende de la magnitud del déficit comercial. Es evidente que la obsesión demócrata por incrementar la tasa impositiva a las fortunas gigantescas ha impedido que el partido nos muestre la ideología que permitirá enfrentar los problemas de hoy en día.
Ir a:The Democrats’ Yawning Silence on Trade - ERIK LOOMIS - Boston Review
Es por ello que los actores económicos de Estados Unidos y del mundo deben esperar a que los demócratas estudien y comprendan el fenómeno del déficit comercial para lograr plantear escenarios que nos permitan vaticinar los sucesos más importantes en materia de comercio internacional que podrían estar ocurriendo durante los próximos años.

A pesar del rezago ideológico que nos muestra el Partido Demócrata tenemos que notar que su influencia política es notoria y que sus seguidores son líderes en materia de derechos humanos, desigualdad y exclusión; pero que su eterna crítica al capitalismo le quita espacio a la producción de ideas útiles para abordar los problemas de hoy en día.
Para el momento en el cual el Partido Demócrata obtenga un hipotético triunfo en las próximas elecciones presidenciales , China ya estará en recesión o se encontrará muy cerca de estarlo, mientras que el resto del mundo verá como las expectativas negativas llevan al foso el valor de las más importantes variables económicas. Creemos que, bajo estas circunstancias , la administración demócrata divulgará reiteradamente que no habrá más incrementos arancelarios. Sin embargo, llevará a cabo las acciones necesarias para concertar los acuerdos políticos que permitan reducir la sobre-valoración del dólar sin afectar el funcionamiento del sistema financiero. Ello significa que continuará incrementándose la dificultad de China para exportar a Estados Unidos. Es decir, el peligro de que ocurra una depresión económica global no desaparecerá con la salida de Trump de la Casa Blanca.
Es por ello que, en atención a lo mencionado hasta ahora, podemos afirmar que el proceso electoral norteamericanos no ejercerá influencia sobre la guerra comercial; ésta continuará independientemente de quien sea el próximo presidente de Estados Unidos. Por tanto, solo cabe esperar un cambio en el mecanismo de corrección del déficit comercial, en donde la aplicación de incrementos arancelarios sea sustituido por una paulatina reducción de la sobre-valoración del dólar.
Entonces, si existen muy altas posibilidades de que la guerra comercial continúe durante los próximos años, tendremos que las posibilidades de que ocurra una depresión económica global siguen siendo significativas. Aquí planteamos que la amenaza de depresión económica global será combatida por un grupo de países por medio de la aplicación de subsidios a las empresas; de esta manera la debacle económica mundial solo llegaría a ser recesión económica global, pero nunca una depresión económica global.

Los subsidios a las empresas son herramientas de incentivo económico de carácter bastante heterodoxo y que ha sido aplicado con anterioridad en varias naciones bajo contextos radicalmente diferentes.

Esta herramienta emerge como una alternativa factible dado que la economía que necesita enfrentar con urgencia los efectos de la guerra comercial , es decir, China, carece de mecanismos, herramientas e instituciones que le permitan afrontar adecuadamente tal eventualidad.
Efectivamente, las políticas fiscales y monetarias del país asiático carecen de autonomía y de efectividad; simplemente reaccionan ante lo que suceda con la política comercial, por lo tanto, no pueden utilizarse para combatir eventos propios de una política comercial desfavorable.
Por otro lado, no creemos que estén dadas las condiciones políticas necesarias para que los organismos multilaterales brinden ayuda económica a China ya que los estatutos de estos organismos no se amoldaran a las exigencias y condiciones que querrá imponer la nomenclatura china. Si bien es cierto que estos organismos desempeñaron un rol de primer orden durante la crisis asiática de finales de los 90, pensamos que las condiciones que imperan hoy en día son distintas.
Finalmente, será la depreciación de la moneda la herramienta preferida por los gobernantes de las diversas naciones para enfrentar las consecuencias de la guerra comercial. Sin embargo, éste será un mecanismo carente de efectividad o, en el mejor de los casos, un mero atenuante de los problemas que se presenten.
Creemos que será el otorgamiento de subsidios a las empresas el instrumento que evitará el cierre masivo de compañías y que adoptarán varias naciones como consecuencia de la guerra comercial. Evidentemente, no todas los países están en la facultad de implementar un mecanismo de distribución de subsidios a empresas, ni todas las compañías están en condiciones de recibirlas. Es decir, dado que China es el eje a partir del cual se iniciará la hipotética depresión económica global es absolutamente indispensable que ella instale dicho mecanismo de otorgamiento de subsidios a empresas, más aún cuando cuenta con abundantes recursos financieros para tal efecto. Para ello hay que tener en consideración que la distribución de estos subsidios no puede ser masiva sino selectiva; en donde uno de los criterios de selección más importantes deberá ser el tamaño del volumen de importaciones que realiza anualmente cada empresa. Este criterio crea un sesgo que perjudica a las compañías que atienden el mercado interno, por lo que requeriría implementar algún mecanismo compensatorio que anule dicho sesgo.
international reserves countries
Otras naciones, al igual que China, no estarán adecuadamente preparadas para enfrentar apropiadamente la guerra comercial por lo que podrían estar adoptando medidas similares al otorgamiento de subsidios a empresas a fin de frenar la propagación de los efectos negativos de la guerra comercial. Sin embargo, el principal foco de propagación de la recesión mundial o la depresión mundial será China. Es decir, las medidas adoptadas por los países que poseen fuertes vínculos comerciales con China no servirán de nada si China decide no aplicar subsidios a sus compañías para detener el hipotético cierre masivo de empresas.
En todo caso, el primer choque que recibirán las naciones como consecuencia de la guerra comercial, independientemente de su grado de vinculación con China, será: depreciación de la moneda, contracción del producto tanto por vía de una menor demanda agregada como una menor oferta agregada; inflación, específicamente una inflación de costos; contracción de los ingresos fiscales y del gasto fiscal; reducción de las fuentes de financiamiento fiscal; reducción del consumo interno; desempleo. Este es un proceso de ajuste que implica la destrucción de una parte de las cadenas de producción global debido a que las mismas ya dejan de ser útiles. Bajo este contexto, se requiere replantear los esquemas de producción globales a partir de nuevas ideas y nuevos principios. Hasta tanto no aparezca este nuevo esquema de producción global, la mayoría de las economías del planeta podrían quedar sumergidas en una suerte de estancamiento perenne, de no crecimiento económico, de mera supervivencia.