sábado, 31 de agosto de 2019

Disminución de Ganancias y Guerra Comercial

Dentro de pocos meses, muchas empresas, de diverso tamaño y dedicadas a diversas actividades, se enfrentarán a una situación completamente nueva en la cual abundarán los peligros y escasearán las oportunidades y en donde la búsqueda de ganancias, como objetivo fundamental de todo negocio podría ceder su puesto a la búsqueda de la supervivencia.

Efectivamente, en algún momento de los años 2020 o 2021, China deberá declarar formalmente que su economía está entrando en un ciclo de sucesivas contracciones de su producto interno. Este ciclo puede ser breve y violento, como un shock, o puede ser largo y suave; todo depende de la acciones que lleven a cabo las autoridades gubernamentales asiáticas; y además, dejará a la economía china sumida en un período de estancamiento que debería durar al menos una década. Por otro lado, el resto de las economías del planeta irán entrando una a una en recesión después del colapso del gigante asiático para luego, de la misma manera, culminar en un largo periodo de estancamiento. Finalmente, un pequeño grupo de países  no estarían entrando de la onda contractiva global sino que caerían de una vez en el periodo de estancamiento.
La excepción a la regla estará dada por Estados Unidos, nación que no padecerá, inmediatamente, los efectos del descalabro chino, pero que, durante los años 2022 o 2023, comenzará a sentir las consecuencias de la recesión mundial y notará la aparición de fenómenos económicos no antes vistos relacionados con la fijación de los precios de los productos que generarán mucho descontento en la población norteamericana.
¿Como las empresas reaccionaran a esta recesión global?¿Cómo las empresas han reaccionado en el pasado a los ciclos contractivos?. Antes de 1945, los empresarios no enfrentaban las recesiones sino que simplemente, si los propietarios de las compañías estimaban que las pérdidas se proyectaban durante un periodo de tiempo muy largo, entonces se optaba por liquidar el negocio. Después de 1945, la estrategia típica del sector empresarial para enfrentar recesiones consistía en soportar durante algunos trimestres las pérdidas sufridas mientras las autoridades gubernamentales se ocupan de reactivar la economía.
La novedad presente en la recesión global que se avecina consiste en que ahora las autoridades gubernamentales no cuentan con instrumentos efectivos de política económica para combatir la guerra comercial, por otra parte, hoy en día, llevar a cabo la liquidación de una empresa puede demandar una cantidad significativa de requisitos de orden legal que convierte esta opción en una alternativa costosa.
Dentro de este mar de incertidumbre, cada compañía debería trazar un plan de acción diseñado "a su medida", basado en las siguientes acciones:
  • determinar si la compañía está en capacidad de soportar las consecuencias de la guerra comercial
  • determinar si la empresa posee instrumentos para enfrentar las consecuencias de la guerra comercial.
Estos planes de acción deberán sostenerse sobre argumentos absolutamente objetivos ya que la situación de incertidumbre favorece la confusión y la desinformación. Efectivamente, cabe esperar que muchos medios de comunicación desestimen las consecuencias de la guerra comercial, mientras que es probable que los promotores de la corriente proteccionista norteamericana patrocinen la exacerbación de movimientos sociales específicos, tales como el feminismo, el ambientalismo o la xenofobia; para distraer la atención de la opinión pública sobre las consecuencias de la guerra comercial, además, podemos anticipar que las autoridades gubernamentales de muchas naciones estarán muy ocupadas divulgando llamados a la calma y proclamando que protegerán a las empresas de su país de los efectos de la guerra comercial cuando, en realidad, ello es imposible. Si alguna compañía desea protegerse de la guerra comercial deberá basar sus acciones a partir de la objetividad y no de la desinformación.
En primer lugar, los empresarios tienen que interpretar la guerra comercial como una reducción en las ventas, reducción en los volúmenes de producción, incrementos en los costos unitarios y, por ende, reducción en las ganancias, o bien, entrada al terreno de pérdidas en el ejercicio económico. De la misma manera, es importante que los mismos estimen con algún grado de precisión el momento en el cual debería iniciarse la reducción en las ventas para lograr conocer el tiempo del cual se dispone para diseñar y ejecutar un plan de acción exitoso. Finalmente, los directivos empresariales deben notar que la reducción esperada en las ventas no ocurrirá en un solo periodo, tal como sucede cuando una empresa se enfrenta a un shock ocasional, por lo tanto, es vital determinar con un nivel de acierto la cantidad de períodos en los cuales la empresa verá disminuir sus ventas.
Ir a: A Chinese recession is inevitable - don't think it won't affect you - Kenneth Rogoff - The Guardian
La reacción instintiva del ser humano ante una situación trágica es la negación de la misma. El negacionismo puede apoderarse de una empresa, llevarla a la parálisis y a la desaparición. Es necesario que quienes tomen las decisiones en la compañía tengan todos los elementos de información para concluir que la recesión global es inevitable. Aún en caso de un acuerdo China-Estados Unidos habrá recesión global. El discurso proteccionista norteamericano deja entrever que existe el compromiso de la Administración Trump por reducir las importaciones en un margen que se ubicaría entre el 30% y el 50% al finalizar el mandato.
Es así como, ante la inminente llegada de los efectos que producirá la guerra comercial, cada empresa debe realizar los correspondientes ejercicios de planificación corporativa y planificación financiera que sean necesarios para construir los planes que le permita enfrentar dicha eventualidad.
Los parámetros relevantes o hitos que suministren el contexto adecuado a estos ejercicios de planificación no pueden alcanzar idénticos valores para todas las empresas. Evidentemente, existen elementos y condiciones que le otorgaran a cada compañía un mayor o menor grado de exposición o vulnerabilidad a los efectos que serán causados por la guerra comercial. Sin embargo, pensamos que es necesario establecer un punto de referencia que nos permita, de manera indirecta, cuantificar el nivel de riesgo que han adquirido las operaciones de la compañía.

Creemos que los parámetros fundamentales que cuantificaran, de manera uniforme, el impacto de la guerra comercial sobre las operaciones cotidianas de la compañía serán:
  • porcentaje de reducción en las ventas netas para un determinado periodo de tiempo
  • número de periodos de tiempo en los que ocurre la reducción en las ventas netas.
Por supuesto, cada empresa poseerá sus propios valores en los citados parámetros fundamentales y, a partir de ellos, se deberían obtener cifras que permitirán tomar decisiones acertadas, así como diseñar e implementar los planes de acción que correspondan. Sin embargo, debe existir un punto de referencia a partir del cual cada empresa, en su ejercicio de planificación, va  introduciendo aquellos elementos que la personalicen, que refleje su condición particular.

Creemos que este punto de referencia o punto de partida debe ser el "peor escenario" de comportamiento esperado de las ventas netas. Este escenario debe considerarse válido y aplicable a todas las empresas que pudiesen ser afectadas por la guerra comercial. De tal manera que, pensamos que el "peor escenario posible" para una compañía consiste en la contracción sucesiva de las ventas durante cinco años en la siguiente secuencia: 10%, 10%, 10%, 5% y 5%. Entonces, desde este punto de partida, cada empresa introducirá los ajustes que correspondan, dictados por el sentido común, hasta llegar al "escenario específico" que corresponda a la compañía. Estos ajustes apuntarán a reducir o mantener el número de periodos de contracción de las ventas netas y a reducir los valores porcentuales que corresponden a cada periodo contractivo.

De tal manera que, son los factores de diferenciación los que permiten que la empresa se distancie cada vez más de un escenario de planificación similar al punto de referencia, esto es, el "peor escenario posible". Algunos de estos factores de diferenciación son:
  • sector productivo donde se ubica la empresa: manufactura, servicios, minería, etc
  • porcentaje de ventas externas con respecto a las ventas totales
  • composición de la cartera de clientes
  • composición del grupo de proveedores, etc
¿Bajó cuales premisas logramos construir el "peor escenario posible"?.
  • la recesión china será el desencadenante de la próxima recesión global
  • la recesión china es inevitable
  • la Administración Trump tiene el compromiso ineludible con la corriente proteccionista norteamericana de reducir las importaciones en un margen que oscila entre el 30% y el 50%
  • el gobierno chino hará todo los esfuerzos que se requieran para que la tasa contractiva no supere nunca el 5% anual
De esta manera, podremos suponer que la economía china se contraerá durante tres años consecutivos a tasas de 1%, 3% y 5% para luego entrar en un período en donde las tasas de crecimiento no superarán nunca el 0.5%.

Sin embargo, el empresario, al realizar su ejercicio de planificación, no puede considerar que sus ventas se contraerán en una medida proporcional a la contracción de la economía china; ni tampoco puede suponer que la compañía atravesará por igual cantidad de períodos de contracción que los que deberá mostrar la economía china. El empresario debe iniciar su análisis a partir del "peor escenario posible", el cual debe considerar que la economía global cuenta en estos momentos con abundantes factores colaterales que acrecentarán el daño que causará la contracción económica china a la economía global.

Evidentemente, el ejercicio de planificación que realice el empresario debe cuantificar la sensibilidad de sus clientes a la guerra comercial al momento de llevar a cabo la proyección de la magnitud de las ventas futuras, así como también medir el impacto que podría causar la guerra comercial sobre sus proveedores a fin de descartar posibles amenazas a la cadena de suministros que pudiesen poner en peligro las operaciones de la compañía.
Global supply chain risk grows
Pueden existir casos en los cuales es absolutamente imposible realizar una adecuada proyección en las ventas debido a que la compañía se ubica dentro de un sector productivo donde éstas son extremadamente volátiles o se localiza en países donde existen fuerzas contractivas superiores, incluso, a la guerra comercial; tal como es el caso de las empresas ubicadas en Argentina o Gran Bretaña. En esta situación se aconseja asumir directamente el "peor escenario posible" como las ventas proyectadas a ser consideradas.
Return on Asset and on Sales Volatility, that we measured with the standard deviation of the percentage change in operating income, after the peak reached in 2014, has settled on more moderate values in the last two years and close to those recorded in 2012 and 2013
Luego de tener unas cifras considerablemente realistas acerca de las ventas proyectadas de la compañía, es posible determinar en cuanto se reducirá la producción anual y en que medida se incrementaran los costos unitarios promedios, para luego conocer la magnitud de las ganancias o pérdidas que arrojará la compañía como consecuencia de la guerra comercial.

Las ventas proyectadas deben recoger todos los descuentos, reducciones de precios, promociones y estrategia comercial que estime llevar a cabo la compañía dentro de los períodos a ser considerados. Por otro lado, la magnitud del incremento en los costos unitarios promedios no puede ser desestimada debido a que es un dato imprescindible para llegar a la ganancia o pérdida esperada. Esta información será el insumo fundamental para diseñar los planes que correspondan y tomar las decisiones que permitan que la empresa sobreviva a la guerra comercial, de allí la pertinencia en cuanto a la calidad de los datos.
Efectivamente, la reducción en la producción incrementará los costos unitarios promedios por vía de los mayores costos fijos unitarios promedios. Las empresas exportadoras suelen tener una planta física considerable debido a que la exportación es un fenómeno que presenta mayor frecuencia en las empresas de gran tamaño; de allí que logremos determinar que los empresarios noten incrementos sustanciales en sus costos unitarios promedios.

Las empresas exportadoras no norteamericanas de todo el mundo se verán afectadas, de una manera u otra, por la guerra comercial: reducción en las ganancias o entrada al terreno de pérdidas serán una constante dentro de este grupo de empresas. Sin embargo, las correspondientes autoridades gubernamentales de los países de donde éstas provienen deberán estar implementando ayudas e incentivos a las mismas para que no cierren.
¿Puede una empresa continuar operando con normalidad después de haber sufrido cinco años consecutivos de pérdidas?.¿Está formada la expectativa en los directores de estas empresas acerca de la posible transformación de muchos mercados internacionales desde el formato de competencia hacia el formato de monopolio u oligopolio?.¿Cuantos directivos decidirán cerrar la empresa que representan al determinar que los próximos años solo podrán alcanzar pérdidas?







sábado, 24 de agosto de 2019

¿Como corregir el déficit comercial norteamericano?

Uno de los hechos más notables de la economía norteamericana de los últimos años radica en el crecimiento acelerado del déficit comercial, ocasionado por el desproporcionado avance de las importaciones. Este crecimiento vertiginoso de las compras que realiza Estados Unidos al resto del mundo pareciese no tener freno; de allí que este fenómeno amenace con convertirse en un grave problema para el normal funcionamiento de esta economía.

La opinión pública y el discurso proteccionista norteamericano atribuyen este acelerado crecimiento en las entradas de productos extranjeros a Estados Unidos a los hipotéticos subsidios que otorgan China y otros países a sus exportadores, así como también a los extremadamente bajos salarios que se observan en estas naciones; de tal manera que, según ellos, la causa fundamental del impresionante crecimiento de las importaciones que efectúa Estados Unidos radica en la "competencia desleal" que llevan a cabo otros países para poder colocar sus productos en el mercado norteamericano.

Pero, ¿a qué se debe que las empresas extranjeras ansíen colocar sus productos en Estados Unidos?. Sencillamente, se trata del mercado con mayor poder adquisitivo del planeta: 300 millones de personas con uno de los ingresos promedio más elevados del mundo; lo que significa que, en este mercado, la comercialización y las ventas determinan que las ganancias percibidas sean mucho más altas con respecto a otras naciones. Este inmenso poder adquisitivo permite que Estados Unidos pueda alcanzar cifras de importación muy elevadas.
United States GDP per capita PPP
Entonces, en realidad, ¿porque aparece este incremento abrupto en las compras norteamericanas de productos extranjeros?. Sin duda, ello fue el resultado de la manifestación simultánea, casi fortuita, de algunos factores. Como vemos, el crecimiento explosivo del déficit comercial norteamericano se inicia durante la primera mitad de la década anterior. ¿Qué fue lo que sucedió en aquellos años?

En aquel tiempo finalizaba la Administración Clinton con un excelente desempeño en materia económica atribuido al crecimiento motorizado por el auge del sector de las telecomunicaciones y la economía digital, pero que, al asumir la Administración Bush, muestra señales de enfriamiento; por lo que este gobierno se ve obligado a buscar mecanismos novedosos que incrementen la demanda agregada ya que las herramientas monetarias y fiscales tradicionales han perdido efectividad. Es así como la Administración Bush logra los acuerdos políticos necesarios para que la Reserva Federal establezca esquemas de tasas de intereses extremadamente bajas: así aparece, como medida de política económica, la aplicación de tasas de intereses reales bajas.
Las tasas de intereses reales bajas impulsaron, en gran medida, el crecimiento de la demanda agregada, pero, lo mejor de todo consistía en que ese crecimiento era no inflacionario, dado que la economía se encontraba sobre su nivel de producto potencial. Mientras las herramientas tradicionales de política económica permitían alcanzar el crecimiento acompañado de incómodas alzas en los precios de los bienes y servicios, ahora, las tasas de intereses reales bajas brindaban lo que parecía imposible: crecimiento con tasas de inflación de alrededor de 5%, aun cuando la economía estuviese sobre su nivel de producto potencial.
Tener, en la economía, tasas de intereses reales bajas es un absurdo económico. Los hechos que hacen posible que los países industrializados convirtiesen un absurdo económico en una política económica exitosa fueron la presencia de un sistema financiero extremadamente eficiente y adecuadamente supervisado y a la existencia de un dólar sobre-valorado. Aun así, la crisis económica del año 2008 aparece por la aplicación de tasas de intereses reales bajas en una rama no eficiente y poco supervisada del sistema financiero norteamericano.
Efectivamente, un dólar sobre-valorado permite importar toda la cantidad de bienes necesarios para contener la inflación que pudiese generar una política económica expansiva. De tal manera que, las masivas importaciones que efectuó Estados Unidos desde aproximadamente el año 2004 frenaron las presiones inflacionarias creadas por tan inusual forma de hacer política económica.

Es así como, el crecimiento desmesurado de las compras externas norteamericanas no se puede atribuir a la "voracidad nociva de las empresas extranjeras" sino a la necesidad urgente de drenar el exceso de demanda agregada generado por la aplicación de una política de tasas de intereses reales bajas durante la Administración Bush y continuada luego por la Administración Obama. La aplicación de una política tan audaz no fue un mero capricho sino una imperiosa necesidad dada la obsolescencia de los instrumentos de política económica tradicionales junto al enfriamiento del crecimiento "autónomo" generado por el empuje del sector de las telecomunicaciones y la economía digital.
Ir a: Política económica de la administración George W. Bush - Wikipedia
Con la Administración Trump desaparece la política de tasas de intereses reales bajas, pero, es sustituida por otra política de expansión de la demanda agregada, como es la reducción de impuestos al sector empresarial. Por lo tanto, se mantiene el empuje para que los agentes económicos estadounidenses adquieran bienes extranjeros. Sin embargo, dado que la presión ejercida por la reducción impositiva, a diferencia del esquema de tasas de intereses reales bajas, desaparece con el tiempo, es posible que la reducción que estamos observando actualmente en el valor de las importaciones no sea el resultado de la aplicación de sucesivos baterías de incrementos arancelarios, sino a una reducción en la influencia que ejerce la demanda agregada.

Por tanto, si quisiésemos reducir el déficit comercial norteamericano, a partir de lo ya expuesto, tendríamos que comenzar por proponer medidas que reduzcan las importaciones o que incrementen el valor de las exportaciones.

Si lo que se desea es reducir el volumen de las importaciones, no se recomienda aplicar medidas de incrementos masivos de aranceles ya que no se ha comprobado la efectividad de esta política, solo se ha verificado que los incrementos arancelarios aplicados en un sector económico en particular reduce el volumen de importaciones en ese sector particular.

Es evidente que el volumen de las compras externas solo se puede reducir utilizando dos vías, ambas orientadas a disminuir el poder adquisitivo de la población. La primera consiste en aminorar la presión ejercida por una mayor demanda agregada y la segunda se refiere a depreciar el valor de la moneda, o lo que es lo mismo, reducir la sobre-valoración que presenta la moneda. Ambas son medidas impopulares debido a que crean desempleo o introducen en la economía la inflación de costos. Como vemos, apelar a la disminución de importaciones como herramienta destinada a mejorar el déficit comercial implica asumir un costo político enorme.

La presencia de un dólar sobre-valorado, si bien favorece la llegada de productos extranjeros al mercado norteamericano, al mismo tiempo, dificulta en gran medida la salida de productos norteamericanos hacia mercados extranjeros. Por otro lado, la enorme diferencia existente entre el poder adquisitivo norteamericano y el poder adquisitivo de otros países del mundo representa otro factor que desincentiva la exportación de bienes por parte de Estados Unidos.

A primera vista pareciese ser  que, mientras la cuenta capital de Estados Unidos reciba cuantiosos recursos del resto del mundo y la deuda externa pública junto a la deuda externa privada crezcan sin parar, habrá que olvidarse de incrementar las exportaciones, dado que son esos abundantes recursos monetarios son los causantes de la sobre-valoración del dólar. En todo caso, una estrategia de incremento sustancial de las exportaciones y de erradicación del déficit comercial debe ubicarse dentro de una línea de tiempo bastante larga, tal como 10 años.
Cualquier proyecto de incremento de exportaciones que se aplique en Estados Unidos debe partir de un hecho notorio, tal como la ruptura que existe entre las cadenas de valor mundiales y las cadenas de valor norteamericanas. Evidentemente, los sistemas de producción norteamericanos poseen muy poca interacción con las cadenas de producción global debido a que la evolución de la primera fue absolutamente autónoma e independiente, tanto así que sus orígenes se remontan a principios del siglo 19.

La integración del sistema productivo norteamericano con las cadenas globales de valor significa que cada uno de los componentes del sistema importará bienes intermedios, les añadirá al mismo un nivel de valor agregado y luego lo exportará como bien intermedio a otro país donde se continuará con el proceso productivo. En esta operación habrá incremento de exportaciones e incremento de importaciones, en donde siempre las primeras superarán a las segundas. Por cada proceso como éste que se realice en Estados Unidos se estará reduciendo el déficit comercial en una pequeñísima fracción; si el volumen de estas operaciones se agiganta entonces el déficit comercial se reducirá significativamente y; si estas operaciones gigantes se realizan dentro de un prolongado periodo de tiempo, entonces habremos erradicado el déficit comercial norteamericano.

La integración de los sistemas de producción norteamericanos a las cadenas globales de valor se puede realizar mediante la aplicación de incentivos fiscales y a través de exenciones arancelarias, es decir, cualquier producto extranjero que posea un determinado nivel de valor agregado norteamericano podría estar exento de arancel.

La gran diferencia entre los costos manejados por las cadenas globales de valor y los costos generados por el sistema productivo norteamericano se alza como el obstáculo más importante que se interpone entre el acoplamiento de éstas dos plataformas productivas. Sin embargo, creemos que la alta productividad del sistema productivo de USA, los incentivos fiscales que lleguen a aplicarse, así como las exenciones arancelarias, otorgaran ventaja suficiente al aparato productivo norteamericano para permitirle superar los obstáculos que se interpongan.

Quizás el discurso proteccionista no hubiese cobrado tanta fuerza si el liderazgo en materia de importaciones norteamericanas no hubiese sido ocupado por China. Si la distribución del origen de estas importaciones hubiese sido más equitativo, los analistas hubiesen notado rápidamente que la raíz del problema está dentro de Estados Unidos y no fuera de éste. Pero, al liderar China las importaciones norteamericanas, inmediatamente emergió la hipótesis de que Estados Unidos estaba siendo víctima de una conducta depredadora asiática. Entonces, ¿por qué China lidera las compras externas norteamericanas?

A finales de la década de los 70 y principios de los 80 finaliza el comunismo "formal" chino con más de 100 millones de personas en capacidad de trabajar excluidos por completo de vinculación con algún proceso productivo. En las siguientes dos décadas los reformistas asiáticos logran atraer inversionistas e incorporar, poco a poco, a toda esa masa humana a la actividad productiva cotidiana. De esta manera, China logra incrementar su producto y exporta sus bienes basados en estrategias de precios bajos. Al mismo tiempo, logra incrementar el valor agregado de estos bienes, aunque sin poder igualar a sus pares de Corea y Japón.
China Foreign Direct Investment
De tal manera que, al momento de aplicarse en Estado Unidos el esquema de tasas de intereses reales bajas, China luchaba por tener presencia en los mercados internacionales de productos debido a que ni China ni otros países se atrevían a realizar una expansión gigantesca de su demanda agregada. China no solo estaba en capacidad de satisfacer la voraz demanda norteamericana sino que pudo hacerlo ofreciendo precios bastante bajos. En conclusión, tenemos que las políticas económicas implementadas por la Administración Bush y la Administración Obama no produjeron un incremento sustancial de la economía norteamericana sino que estimuló el crecimiento económico de China. Efectivamente, es en el largo periodo de crecimiento chino donde, por primera vez en la historia moderna, observamos que una economía crece de manera continua a tasas anuales que superan el 7%.

 China GDP Annual Growth Rate


jueves, 15 de agosto de 2019

Situación actual y expectativas de la guerra comercial actual

A continuación les muestro la cronología de la guerra comercial actual, para simplificar omitimos las acciones tomadas contra México y Europa.


2018: PUNTO DE PARTIDA
8 marzo
Estados Unidos anuncia una subida de aranceles sobre el acero. Por su parte la UE denota su preocupación por una posible guerra comercial: "sería un desastre real para los dos y para el mundo". El gobierno de Trump impone un arancel del 25% a las importaciones de acero y uno del 10% a las de aluminio.

3 de abril
El gobierno del presidente Donald Trump hace pública una lista de los bienes chinos cuya importación tendría un valor total de 50.000 millones de dólares. Los principales sectores afectados serán los de mecánica, electrodomésticos, químicos y equipos eléctricos. El documento, de 58 páginas, incluye un total de 1.333 productos. Según declaraciones de la Casa Blanca este castigo se impone por el robo de sus secretos comerciales, incluidos software, patentes y otras tecnologías.

4 de abril
El gigante asiático impone sanciones arancelarias del 25 % a 106 productos importados de Estados Unidos por un valor de 50.000 millones de dólares. Los productos afectados son la soja, automóviles y aviones.

2 de junio
China y Estados Unidos se abren a una nueva ronda de negociaciones con la intención de apaciguar los ánimos y evitar una posible guerra comercial.

6 de julio
Las negociaciones de los días pasados no llegan a un punto medio. La Casa Blanca anuncia nuevos gravámenes a las importaciones chinas por un monto total de 4.000 millones de dólares. China contraataca con medidas similares, atacando principalmente al sector tecnológico.

11 de julio
Cinco días después, Trump ordena nuevos gravámenes para China, del 10 % a productos importados, por un valor de 200.000 millones de dólares.

23 de agosto
Las administraciones de ambos países ponen en marcha la segunda fase de los aranceles sobre un total de bienes por valor de 50.000 millones de dólares. Sus acciones alcanzan a un grupo de importaciones por valor de 16.000 millones de dólares.

27 agosto
Tras varios meses de ataques, China denuncia a EEUU a la OMC por los diversos aranceles impuestos a sus productos.

24 de septiembre
Estados Unidos impone gravámenes del 10 % por valor de 200.000 millones de dólares a productos chinos, afectando en esta ocasión al sector textil. En este contexto. Pekín arremete con gravámenes por un valor de 60.000 millones de dólares a productos norteamericanos, con afectaciones directas sobre el gas natural licuado.

1 de diciembre
Washington y Pekín anuncian un acuerdo para detener la guerra comercial y la escalada arancelaria tras la reunión del G-20 en Buenos Aires. Además se comprometen a generar negociaciones para concretar un acuerdo comercial, poniendo como límite hasta el 1 de marzo. En caso de no llegar a un acuerdo hasta esa fecha, EEUU indica que elevará nuevamente los aranceles sobre productos chinos por un valor de 200.000 millones de dólares.

2019: LAS TENSIONES AUMENTAN
25 de febrero
El presidente estadounidense decide aplazar la subida de los aranceles a China gracias a los avances de las negociaciones. A nivel internacional, la decisión de la Casa Blanca de retrasar el aumento de gravámenes sobre productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares. Según Trump, ambos países habían logrado "un progreso sustancial" en las negociaciones comerciales, lo que hizo que las acciones chinas subieran casi un 5%.

10 de mayo
El deterioro de las relaciones de ambas potencias se evidencia y la tregua se termina cuando Donald Trump anuncia el incremento del 10% al 25% de los aranceles para las importaciones chinas de más de 5.000 productos.

13 de mayo
Por medio de Twitter, Trump declara que no encontraba "ninguna razón para que el consumidor estadounidense pague por los aranceles a China que entran hoy en vigor. China no debería tomar represalias. ¡Sólo lo empeorará!".

15 de mayo
El presidente norteamericano declara a su país en emergencia nacional y prohíbe a las compañías de su país usar equipos de telecomunicaciones fabricados por empresas chinas, bajo el argumento que realizaban espionaje y atentan contra la seguridad nacional de Estados Unidos, así arremetiendo contra la gigante asiática Huawei.

20 mayo
Las principales empresas tecnológicas de EEUU, entre ellas Google, dejarán de vender componentes y software a Huawei y comienzan a bajar las ventas de dispositivos electrónicos de la gigante asiática.

21 de mayo
Huawei niega que las restricciones estadounidenses vayan a afectar a sus productos o al despliegue de la tecnología 5G, en la que la empresa china dice aventajar a sus competidores.

1 de junio
China incrementa los aranceles. Existe una diferencia de 14 puntos porcentuales en el arancel medio impuesto por China a sus importaciones estadounidenses en comparación a otros socios.

30 de Junio
Ambas potencias deciden darse una pausa en la guerra comercial, tras la reunión del G-20 en Osaka y se comprometen a restablecer las conversaciones comerciales entre ambas naciones, interrumpidas desde mayo. Estados Unidos decide no imponer nuevos aranceles sobre sus importaciones chinas y permitirá que sus empresas puedan vender productos tecnológicos de Huawei.

9 de julio
Estados Unidos anuncia anticipa el fin del bloqueo a Huawei y que las compañías norteamericanas pueden retomar sus relaciones y vender sus productos.

2 de agosto
EEUU pone fin a la tregua e impone más sanciones a China. Trump anuncia la imposición de nuevos aranceles del 10% sobre importaciones chinas valoradas en 300.000 millones de dólares a partir del 1 de septiembre.

5 de agosto
China desafía a la Casa Blanca y deprecia al Yuan a niveles que no se veían desde 2008. La tasa de cambio se sitúa de 7 a 1. Las bolsas de todo el mundo van a la baja.

Desde el inicio de la Administración Trump, los medios de comunicación han sido portadores de noticias relacionadas con los eventos propios de la guerra comercial. En todo el mundo se han generado expectativas acerca del impacto que este fenómeno causará en el comportamiento de los agentes económicos y en las fluctuaciones de las variables más importantes. Son estas expectativas las que han ejercido influencia económica relevante en el mundo real ya que aún no se materializa en el desenvolvimiento económico global los efectos directos de la guerra comercial actual.



Es por ello que, por ejemplo, los tipos de cambio y los indicadores de las bolsas de valores de México y China, fundamentalmente, han sufrido caídas en sus cotizaciones ya que estos recogen con toda plenitud las expectativas formadas desde el inicio de la guerra comercial.

De la misma manera, esta influencia se ha dejado sentir sobre el Euro, algunas monedas europeas y algunas bolsas europeas; sin embargo, los efectos han sido solapados por otros factores ajenos a la guerra comercial.

Estas expectativas negativas también han dejado su huella en las cotizaciones de las materias primas, especialmente del petróleo, ejerciendo de esta manera la guerra comercial su influencia sobre América Latina. Medio Oriente y Rusia.

Oceanía y el resto de Asia no escapan de las devaluaciones y de la contracción en los indicadores bursátiles, dado que son proveedores de alimentos, materias primas y bienes intermedios de China.

La otra cara de la moneda la notamos cuando vemos que, desde el inicio de la guerra comercial, el dólar se fortalece, los indicadores de la bolsa neoyorkina ascienden cada vez más, el desempleo prácticamente no existe y hasta los salarios llegan a subir. Ello se debe a que, en Estados Unidos, las expectativas asociadas a la guerra comercial son absolutamente nulas ya que los agentes económicos y políticos han percibido que la guerra comercial no ejercerá ningún efecto sobre la economía y sobre los equilibrios políticos establecidos en esa nación. Sin embargo, a veces, las expectativas no llegan a ser racionales.



Desde el año 2016, numerosos analistas han señalado el peligro que representaría para USA el triunfo de Trump en las elecciones presidenciales y la posterior ejecución de su guerra comercial, pero, es en el año 2019 el momento en el cual los voceros de la Reserva Federal afirman que la recesión económica mundial que se aproxima ejercerá influencia negativa sobre Estados Unidos y, hasta el propio presidente Trump ha dicho que trabajará para incrementar el intercambio comercial con Gran Bretaña y Brasil, sugiriendo con ello que, posiblemente, las relaciones comerciales de USA estarán guiadas, simultáneamente, por el proteccionismo en el caso de algunos países y por el libre cambio en el caso de otros.

Durante el año 2019 ocurre una disminución de alrededor de 10% en el déficit comercial norteamericano con respecto a China y se espera que durante el cuarto trimestre de ese año ocurran incrementos importantes en el precio de los productos importados, especialmente de aquellos provenientes de China.

La brusca disminución de las importaciones asiáticas aún no genera efectos negativos reales en la economía global dado que ella es asumida por las empresas afectadas como una reducción en los volúmenes de producción y venta que, si bien disminuirá las ganancias de los empresarios chinos, no provocará el cierre de empresas asiáticas ni traslado comercial de las mismas.


Las empresas que deberían estar yendo a quiebra en la segunda mitad del año 2019 y primer trimestre del 2020 por causa de la guerra comercial, serán aquellas empresas pequeñas o medianas proveedoras de servicios a conglomerados empresariales que, a su vez, suministren productos intermedios o materias primas a las corporaciones chinas que estén vendiendo sus productos en Estados Unidos. En este sentido,  los sectores económicos conformados por pequeñas y medianas empresas ubicadas en Oceanía, Asia y América Latina, que sean proveedoras de China, serán las primeras víctimas de la guerra comercial.

Sin embargo, no creemos que la Administración Trump se sienta satisfecha con la magnitud de la reducción del déficit comercial alcanzado hasta ahora; de tal manera que deberán continuar las baterías de incrementos arancelarios contra China, México, algunos países europeos y algunos países asiáticos. Ello continuará hasta tanto las empresas extranjeras localizadas en estos territorios y que venden sus productos en Estados Unidos abandonen el mercado norteamericano, ya sea para cerrar sus puertas definitivamente, ya sea para trasladar sus operaciones comerciales a otros mercados.

En estos momentos, los efectos de la guerra comercial son consecuencia exclusiva del rol de las expectativas y es probable que el efecto de estas expectativas finalice mucho antes de que comiencen a aparecer los efectos reales, de hecho, cabe esperar que ciertos valores de tipo de cambio e indicadores de bolsas de valores se estabilicen rápidamente a pesar que la guerra comercial continúe vigente, pero siempre antes de que aparezcan los efectos reales.

Los efectos reales iniciales de la guerra comercial se harán sentir en todo el planeta menos en Estados Unidos, con mayor o menor intensidad según el caso. Alta inflación, contracción del producto, , desempleo y elevadas tasas de interés serán una constante universal. Este panorama negativo será potenciado y acelerado por nuevas expectativas que depreciaran nuevamente muchas monedas y desanimarán la inversión.

El inicio de la recesión económica global, como consecuencia de la influencia real de la guerra comercial, deberá ser anunciado por una situación de pánico, tal como maxi-devaluaciones, caída estrepitosa de indicadores de bolsa de valores o bien un suceso político trascendente, tal como golpes de Estado. Durante algún tiempo veremos como, mientras el mundo padece los rigores de una crisis económica de gran magnitud, Estados Unidos continuará disfrutando de su bonanza económica.

Finalmente, los efectos reales de la guerra comercial llegarán a Estados Unidos pero sin ser anunciados por una situación de pánico ya que las mismas entrarán en la economía norteamericana de manera muy lenta. Poco a poco será cada vez más evidente que las empresas norteamericanas no podrán satisfacer adecuadamente las necesidades del consumidor estadounidense y el binomio escasez-inflación se estaría instalando por una larga temporada en Estados Unidos con muchas empresas norteamericanas percibiendo ganancias fabulosas.

Las características del proceso inflacionario que se avecina en Estados Unidos como consecuencia de la guerra comercial serán tales que impedirán que la Reserva Federal lleve a cabo acciones efectivas que logren controlarla. A lo sumo, los hacedores de políticas podrán elegir entre inflación continua o recesión permanente; ya que no se trata de una inflación creada por la diferencia existente entre la demanda agregada y la oferta agregada sino que será una inflación originada por la creación y consolidación de un gigantesco número de mercados cautivos gobernados por las corporaciones y empresas grandes norteamericanas, o bien por empresas medianas o pequeñas que puedan levantar barreras a la entrada en los mercados que controlen.



El descontento general que resulta de un proceso inflacionario sumamente largo, por no decir permanente, deberá activar los canales políticos para que cese la guerra comercial; si es que la sociedad norteamericana tiene éxito en establecer una asociación entre inflación permanente y guerra comercial.

Como vemos, la inflación norteamericana adquirirá tales características que dificultará enormemente combatirla. No decimos que toda la economía de Estados Unidos se convertirá en un inmenso mercado cautivo, decimos que una cantidad elevada de mercados específicos se convertirán en mercados cautivos. No decimos que en estos mercados específicos aparecerán monopolios u oligopolios, decimos que todas las empresas que abastecen un mercado específico serán sobrepasados por una demanda incontrolable. No decimos que la guerra comercial creará una nueva demanda en algunos sectores específicos, decimos que la demanda se mantendrá intacta, solo que, debido a la salida de los oferentes extranjeros, habrá una demanda que no podrá ser absorbida por los oferentes norteamericanos, presionando con ello a la elevación de los precios en estos mercados específicos.

De la misma manera, la escasez que aparecerá en Estados Unidos como consecuencia de la guerra comercial, no será una escasez absoluta sino que solo se limitará a los mercados específicos a los que ya se hizo referencia. Tampoco será ésta una escasez definitiva debido a que las empresas norteamericanas no van a dejar de producir, sino que no tendrán la capacidad para realizar una reposición rápida de los inventarios al momento de agotarse. Por otro lado, a medida que el consumidor norteamericano vaya advirtiendo la situación de escasez, irá sustituyendo los productos habituados a comprar por otros con propiedades similares. En todo caso, se trata de elementos que forman parte de una situación de descontento generalizado.



Por supuesto, las autoridades norteamericanas pueden crear un sistema de indicadores que permita detectar cuales son los mercados específicos que están siendo generadores de escasez y de inflación para así poder aplicar las medidas correctivas, pero, dado que por primera vez en la historia está ocurriendo un proceso de expulsión masiva de productos extranjeros, no se tiene conocimiento ni experiencia acerca de cuales podrían ser esas medidas correctivas.

De tal manera que, el fenómeno de inflación permanente en mercados específicos de Estados Unidos aparecerá debido a que en estos mercados será extremadamente difícil que ocurra un incremento en el número de oferentes que satisfagan la demanda "liberada" por la reducción en las importaciones. Por otro lado, dado que la economía norteamericana se encontrará sobre su producto potencial, será cada vez más costoso, para los productores establecidos en estos mercados, encontrar los elementos necesarios para la producción. Es así como la inflación permanente norteamericana estará formada por dos componentes: uno que permite discriminar cliente en un mercado en el cual la demanda supera en gran medida a la oferta y otro que permita cubrir los cada vez mayores costos unitarios de producción.

domingo, 11 de agosto de 2019

Tres caracteristicas de la guerra comercial: desastrosa, reversible y asimétrica

La guerra comercial actual es desastrosa debido a que sus consecuencias negativas serán muy graves, sencillamente, provocará una recesión global.

A finales de los años 50, cada nación industrial importaba las materias primas necesarias para la elaboración de los bienes que necesitaba para uso interno y para la exportación; para ello requería poseer un plantel fabril de tamaño significativo y poseer ventajas competitivas en la fabricación de algunos productos. Estas son tareas que demandan un gran esfuerzo, exigen condiciones económicas favorables y brindan un alto grado de autonomía económica. Bajo este contexto, la hostilidad comercial aplicada a otro país no afecta al resto de economías manufactureras.


Frente a esta situación, los empresarios y ejecutivos de las más importantes corporaciones optan por especializarse en la producción de bienes intermedios y por importar cada vez más productos intermedios en los cuales no poseen un alto nivel técnico. Se trata de una situación diferente a la imperante a finales de los años 50, en donde, o bien la misma corporación fabricaba los productos intermedios que necesitaba o bien lo adquiría de otra empresa ubicada en el país.



Es obvio que la guerra comercial actual interrumpirá de manera brusca las cadenas de producción y suministros de la economía mundial.

Pero, ¿que podrá suceder luego de que se establezca en la economía global la recesión mundial?. ¿Cabe esperar que nuevamente regrese la recuperación económica?. Los escenarios de sucesos más probables para una situación post-recesión global son:

  • estancamiento económico permanente.
  • "canibalismo económico", apropiación de los recursos de otros países por medio de una u otra vía, ocupación militar, por ejemplo.

Estados Unidos inició la guerra comercial con el fin de alcanzar metas económicas y sociales, ¿las alcanzará?.  Evidentemente, la guerra comercial no debería impactar la economía norteamericana en el corto plazo, sin embargo, no cabe esperar lo mismo para el largo plazo.

Ante los anuncios de incremento en los aranceles, cada productor extranjero evalúa las consecuencias de dicha medida sobre su estructura de costos, ya sea éste productor de bienes finales o de bienes intermedios, y decidirá si continúa o no produciendo. Aquellos que venden directamente en el mercado norteamericano y deciden dejar de abastecerlo son los que provocarán la disminución de las importaciones de USA, el resto de los productores extranjeros continuará colocando sus bienes en las estanterías norteamericanas con un precio más elevado.



Es en ese momento en el cual el comprador norteamericano decidirá si continúa adquiriendo el producto extranjero a un precio más elevado o lo sustituye por su equivalente fabricado en USA, si es que éste existe. Si la mayoría de los norteamericanos deciden no adquirir el producto extranjero a un mayor precio, entonces éste desaparecerá del mercado. Si esto ocurre, aunque ustedes no lo crean, también desaparecerán, aunque con gran lentitud, los productos norteamericanos, ya que casi toda la demanda se volcará hacia ellos; originándose períodos de inflación inusual acompañados de situaciones de escasez.

Si bien la economía norteamericana presenta una tasa de productividad superior a las economías del resto del mundo, ésta ventaja es anulada por los elevados salarios de ese país y la sobre-valoración del dólar. Por tanto, no cabe esperar que los empresarios de Norteamérica aumenten la inversión directa para incrementar el producto de USA y poder así sustituir las importaciones o resolver el problema de la escasez. Como vemos, la situación de desastre también se extenderá a USA.

La guerra comercial actual es reversible debido a que es imposible que el proteccionismo se establezca de manera definitiva.

Este proceso de reversibilidad se iniciará por el descontento generalizado de la población norteamericana, el cual será causado por el deterioro del valor de las variables económicas más importantes de esa nación. Sin embargo, este no será un proceso automático ya que se necesitará que los electores asocien el estado de caos con la guerra comercial y para ello será necesario que los medios de comunicación asuman un rol fundamental. Este descontento general no podrá materializarse en una propuesta política concreta hasta tanto finalice el ciclo político proteccionista.



De tal manera que no es suficiente el fin de la Administración Trump para detener o revertir la guerra comercial actual ya que en estos momentos la corriente proteccionista norteamericana posee un inmenso capital político que le servirá de escudo ante iniciativas provenientes de alguno de los partidos políticos de USA.

Aunado a ello, el proceso de reversión tendrá como obstáculos las represalias que pretendan urdir las naciones perjudicadas por la guerra comercial actual, tal como la ejecución de una guerra financiera que se avoque a minimizar el uso del dólar en las transacciones internacionales y a dificultar la adquisición de activos financieros norteamericanos.



De tal manera que, la finalización de la guerra comercial actual y del proteccionismo deberá atravesar por un largo e intenso proceso de negociación entre Estados Unidos y las potencias afectadas. Esta actividad podría incluir el pago de indemnizaciones y reparaciones, quedando sembrada la semilla para una segunda guerra comercial.

La guerra comercial actual es asimétrica debido a que las economías perjudicadas por el proceso de elevación de aranceles llevado a cabo por USA no tienen capacidad de respuesta proporcional ni pueden protegerse de alguna forma de este proceso. Por tanto, ante la oleada de incrementos arancelarios aplicados por Estados Unidos, la mayoría de las empresas extranjeras deberán salir del mercado norteamericano para mudar su actividad comercial a otros mercados; no todas sobrevivirán, las que no lo logren irán a la quiebra. Sin embargo, si un gran número de empresas logra llevar a cabo el traslado comercial con éxito entonces la guerra comercial no generará la aparición de una crisis económica global.

El argumento del traslado comercial no es muy convincente debido a que los márgenes de ganancia ofrecidos por el mercado norteamericano no pueden ser igualados por otros puntos comerciales. El traslado comercial solo puede tener éxito si las empresas extranjeras realizan transformaciones radicales en la operación de sus sistemas de producción a fin de reducir de manera significativa el costo unitario promedio; además, al mismo tiempo, estos empresarios necesitarán filosofías de gerencia que muestren como manejar los negocios con un margen de utilidad ínfimo. En todo caso, estas metas lucen como inalcanzables debido a que la práctica productiva que se desarrolla fuera de USA se caracteriza por no generar tecnología ni modelos de gerencia completamente autóctonos.

Ir a: PWC - Estrategia comercial o guerra comercial

Un planteamiento mucho más realista sostendría que el traslado comercial mencionado solo tendrá éxito si las empresas que la ejecuten logren comprar tecnología y modelos de gerencia norteamericanos adecuados para este fin.

Desde que se inició la guerra comercial, China ha intensificado sus esfuerzos en materia diplomática para concertar acuerdos y otorgar financiamiento a un número considerable de países, en lo que parece ser un movimiento que muestra la intención de esa nación de encaminarse en la ruta del traslado comercial.



Por otro lado, los voceros de la Unión Europea han hecho declaraciones que dejan entrever su simpatía por los proyectos de traslado comercial pero sin que exista aún alguna acción concreta que certifique que Europa seguirá los pasos de China.

Por supuesto, los resultados que obtengan las empresas extranjeras que venden sus productos en Estados Unidos en materia de traslado comercial dependerá fundamentalmente de la estructura de costos y comercial que presenten en este momento,lo cual podemos ver por intermedio de sus estados financieros, y de como cambiaran dichas estructuras después de llevarse a cabo las modificaciones correspondientes.

Si la mayoría de las empresas extranjeras alcanzan el éxito en su proceso de traslado comercial, entonces se rompería la asimetría que caracteriza la guerra comercial actual y las naciones afectadas podrán reorganizarse para responder a la guerra comercial con una guerra financiera.

A pesar que la asimetria es el resultado de privilegios que posee Estados Unidos en materia de finanzas internacionales, ello no implica ventaja en la guerra comercial actual debido a que USA siempre resultará perjudicada, de una u otra manera, por la misma.